

Qué es la autoconfianza y qué es la autoestima.


-v14.png)




3 RECURSOS
La autoconfianza y la autoestima están muy relacionadas, pero no son exactamente lo mismo.
Ambas son muy importantes porque te ayudan a sentir seguridad, mantener relaciones constructivas, alcanzar objetivos y liderar con éxito tu vida personal y laboral.
A continuación aprenderás qué es la autoconfianza y qué es la autoestima y cómo impactan la calidad de tu vida, resultados y liderazgo.
También encontrarás un test y ejemplos con los que podrás identificar si tus niveles de autoconfianza y autoestima son altos o bajos.
Además, la autoconfianza y la autoestima pueden mejorarse si te lo propones. Por eso, también encontrarás herramientas para fortalecer tu autoconfianza y autoestima.
Si lo deseas, puedes dar clic en cualquiera de las siguientes secciones, para ir directamente al tema que más te interese:
Adicionalmente, si deseas ver un resumen de los puntos más importantes de esta guía, puedes ver nuestro video Inteligencia Emocional: Qué es y cómo desarrollarla:



Esto no quiere decir que te veas como una persona perfecta, ni que tengas expectativas irrealistas al fijarte metas.
Lo que quiere decir es que crees que lograrás lo que te propones.






Qué es la autoconfianza.
La autoconfianza es tu habilidad para confiar en ti y en tus capacidades.
Para sentirte capaz de alcanzar tus metas y salir adelante en los momentos difíciles.
Cuando confías en ti sientes seguridad.
Incluso, crees que podrás resolver las dificultades y remediar tus errores.
En otras palabras, la autoconfianza te permite creer en: tus habilidades, tu capacidad de conseguir objetivos y tus decisiones.




Signos de autoconfianza.
Eres una persona con una fuerte autoconfianza si:
Por lo general las personas con alta autoconfianza, también tienen alta autoestima.














¿Por qué es importante la autoconfianza?
Porque cuando confías en ti te atreves a salir de tu zona conocida y a tomar riesgos que te lleven a alcanzar tus metas.
Te atreves a hacer lo que quieres y a construir la vida que deseas para ti.
Te atreves a decir lo que piensas y sientes, pedir lo que quieres, y crear lo que deseas.
Te atreves a vivir tu propósito de vida, a hacer lo que amas, y a ser fiel a ti y a tus valores.
Te atreves a mostrarte como eres de manera auténtica.
Ves el futuro desde una perspectiva optimista que te permite ser valiente.
Y puedes liderar desde la confianza, gestionando los miedos de tu ego.
Porque como lo demuestran diversas investigaciones, la confianza en uno mismo es un elemento fundamental para el liderazgo.


Por lo general las personas con alta autoestima, también tienen una alta autoconfianza.


Es decir, que la autoestima está relacionada con tu autoimagen, que es la imagen que tienes de ti.
Con tu autoconcepto, que es la forma en que te describes y las fortalezas y oportunidades de mejora que percibes en ti.
Y con tu autofuncionalidad, que tiene que ver con la percepción que tienes sobre para qué sirves y cómo te desempeñas.
Una buena autoestima impacta tu capacidad para alcanzar tus metas, tu éxito profesional, tu liderazgo, y tu habilidad para mantener buenas relaciones.
¡Por eso es tan importante!
Porque en la medida en que te valoras y te aceptas como eres, sentirás más satisfacción contigo y con la vida.

Qué es la autoestima.
La autoestima es la medida en la que te valoras y te apruebas.
Está relacionada con tu capacidad para amarte y aceptarte como eres.
Para creer y sentir que mereces bienestar y amor, y de actuar en coherencia con esto.
Es tu habilidad para apreciar tus fortalezas y verte como una persona llena de cualidades.
Es decir que la autoestima está relacionada con tu autopercepción, con aquello que sientes, piensas y crees sobre ti.
Como lo explica la Asociación Americana de Psicología, la autoestima está relacionada con qué tan positivas percibes tus cualidades, características, autoimagen física, logros y capacidades.
Cuanto más positiva es tu percepción, más alta es tu autoestima.


Ahora suma la calificación que le diste a cada afirmación.
Si el resultado está por debajo de 15, lo más probable es que tu autoestima sea baja.
Aunque esta escala puede darte una idea de qué tan fuerte es tu autoestima, es importante que tengas en cuenta que es posible que tu autoestima sea fuerte en algunos aspectos y menos fuerte en otros.
Por ejemplo, puede que a nivel laboral sientas orgullo de tus fortalezas, pero que a nivel de pareja no reconozcas tus cualidades positivas, o viceversa.
Por eso, para mejorar tu autoestima, es importante que identifiques en qué aspectos de tu vida necesitas fortalecerla.
A continuación, puedes revisar qué significa tener una alta autoestima y una baja autoestima.
|



Uno de los test más utilizados para medir la autoestima es la escala de Rosenberg, la cual fue desarrollada por Morris Rosenberg.
A continuación encontrarás una adaptación de este test.
Realizar este test te ayuda a adquirir más autoconsciencia.
El test fue adaptado para hacer más fácil la interpretación de los resultados.
Para medir tu autoestima puedes responder a cada una de las siguientes afirmaciones, dándoles una calificación del 0 al 3.
Donde 0 es estar en total desacuerdo y 3 es estar totalmente de acuerdo.




Si tu autoestima y autoconfianza están en un nivel alto, por lo general:


Si tu autoestima y autoconfianza están en un nivel bajo, es posible que:
La autoconfianza y autoestima impactan tu inteligencia emocional. Tal vez te interese realizar nuestro test gratuito de inteligencia emocional:
Test de Inteligencia Emocional
.


En mi experiencia realizando coaching empresarial con miles de profesionales, he visto que los líderes que fortalecen su autoestima y autoconfianza se sienten más seguros de sí mismos.
Y gracias a esta seguridad dejan salir su voz, toman riesgos que los llevan a alcanzar metas, e inspiran con el ejemplo.
También he visto como la inseguridad los lleva a sabotearse a sí mismos y a actuar en contra de aquello que desean.
He observado como los bajos niveles de autoconfianza y autoestima pueden afectar su comunicación; la calidad de su liderazgo, y su capacidad para relacionarse y conseguir objetivos.
He visto como una autoestima y autoconfianza débiles producen un impacto negativo en sus relaciones, decisiones, resultados y su entorno.
Por ejemplo, algunas veces cuando una persona se siente inferior a otras, se pone una máscara de superioridad y aparenta ser dura y fuerte.
Trata de demostrar que sabe más o que es mejor, se impone por la fuerza, o trata de hacer sentir a otros inferiores o equivocados.
Pero detrás de estos comportamientos, que afectan la calidad de su liderazgo, se esconde el miedo y la ansiedad. (linked to Cómo superar el miedo y la ansiedad)
Miedo a que se dañe su imagen o a que otros vean su vulnerabilidad y se aprovechen.
Y aunque los demás ven una persona que critica las ideas de otros, que no pide disculpas cuando se equivoca, que se comunica agresivamente, o que no escucha por tratar de ganar argumentos...
… en el fondo esta persona trata de sentirse mejor consigo misma y construye armaduras porque tiene miedo.
También puede pasar lo contrario cuando una persona se siente insegura.
Por ejemplo, puede que se oculte, que evite relacionarse o exponerse, y que no comunique sus ideas.
Puede que no pida lo que necesita, no exija, no corrija, no ponga límites sanos, o no se permita brillar.
Además, esta inseguridad no solo la lleva a dudar de sus ideas y capacidades, sino también de sus decisiones, por lo que se le hace muy difícil tomar riesgos.
Y también sucede que la inseguridad mantiene a muchas personas atrapadas en el miedo al fracaso, al rechazo y a la pérdida.
Estas personas creen que si intentan hacer lo que desean van a fracasar y que se pondrá en riesgo aquello que más les importa.
Creen que los demás se van a burlar, los van a criticar, van a generar conflicto, o los van a rechazar.
Y por eso no se atreven a salir de su zona conocida y renuncian a la posibilidad de hacer y lograr lo que quieren.
Por eso, la inseguridad afecta la calidad de su liderazgo.
Porque esta inseguridad afecta su capacidad para conseguir objetivos; comunicarse y relacionarse asertivamente; ganarse la confianza de otros, y lograr lo que se proponen.
Por eso, si quieres liderar con éxito tu vida personal, tu trabajo, y a otros, necesitas confiar en ti y fortalecer tu autoconfianza y autoestima.
Porque si las fortaleces sentirás seguridad para mostrarte como eres y compartir tus ideas.
Sentirás seguridad para admitir cuando te equivocas y pedir disculpas.
Sentirás seguridad para escuchar las ideas de otros sin sentirte amenazado/a y ponerte a la defensiva.
Sentirás seguridad para compartir y dejar salir a la luz tus dones sin miedo al qué dirán.
Sentirás seguridad para ir detrás de tus metas.


Por eso, es fundamental al liderar y crear equipos de alto desempeño.
Porque la confianza es la base de los equipos de alto rendimiento.
Así que si quieres construir relaciones de confianza en tu equipo, primero necesitas confiar en ti.
Además necesitas ser ejemplo de alguien que ha desarrollado sus habilidades de liderazgo, sus habilidades sociales y sus habilidades de coaching, y para desarrollar estas habilidades necesitas una autoconfianza y autoestima fuertes.
Adicionalmente, los líderes que confían en sí mismos tienden a lidiar de manera inmediata y directa con los problemas y conflictos, en lugar de procrastinar, ignorar o pasar los problemas a otros.
Lo cual tiene sentido, porque como lo señala la Sociedad Psicológica Británica los líderes efectivos suelen ser optimistas y confían cuando enfrentan dificultades.
Por eso, es que la autoconfianza te permite empoderarte ante los desafíos.
Y cuando te empoderas sientes seguridad y puedes ayudar a otros a brillar, que en últimas es lo que hace todo líder coach y todo aquel que ejerce un liderazgo transformacional.
A su vez, las investigaciones también revelan un estrecho vínculo entre una inteligencia emocional bien desarrollada y una alta autoestima, siendo la inteligencia emocional fundamental para un buen liderazgo.
De hecho, la autoconfianza y la autoestima te ayudan a gestionar tus emociones y por lo tanto a comunicarte de una forma asertiva, segura, empática, respetuosa y tranquila.
Porque cuando gestionas tus emociones es más fácil usar una comunicación asertiva, lo cual te permite obtener mejores resultados y mantener mejores relaciones.
Por eso, la autoconfianza y la autoestima impactan tus resultados y tus relaciones y son fundamentales para actuar con inteligencia emocional en el trabajo.
Tal vez te interese revisar la sección: Ejemplos de inteligencia emocional.
Además, si tu autoestima y autoconfianza son fuertes, sientes más automotivación lo cual te ayuda a motivar a tu equipo de trabajo.
Adicionalmente, la autoconfianza te permite creer que serás capaz de conseguir tus objetivos, enfrentar con éxito los desafíos y superar las dificultades.
Te permite confiar en tus habilidades y en tus decisiones y por lo tanto puedes ser creativo/a, asertivo/a y efectivo/a.
Por eso, es fundamental en el liderazgo, porque liderar implica ser capaz de tomar riesgos y salir de la zona conocida, con el fin de conseguir objetivos.
Como lo explica la Universidad de Tallin, la autoconfianza es necesaria para que los líderes asuman riesgos y logren metas elevadas.
Necesitas fortalecer tu autoestima y autoconfianza para atreverte a brillar, comunicar tus ideas y tomar riesgos que te permitan alcanzar metas significativas.
De esta forma inspiras no solo con las palabras sino también con el ejemplo.
Porque cuando tu autoestima y autoconfianza son fuertes, tienes la valentía para expresarte de forma auténtica, ser fiel a tus valores y actuar en coherencia con estos.
Y esa valentía y autenticidad hacen que te ganes la admiración y el respeto de otros y que por lo tanto puedas influir y liderar.


Diversas investigaciones revelan que la confianza en uno mismo es un elemento fundamental para el liderazgo.
Por ejemplo, varios estudios han demostrado que la autoconfianza impacta nuestros pensamientos, emociones, comportamiento y desempeño, y por lo tanto es esencial para un liderazgo eficaz, porque le permite a los líderes influir en sus colaboradores o seguidores.




Autoconfianza, autoestima y liderazgo.
La autoestima y la autoconfianza son fundamentales si quieres liderar con éxito tu vida personal y en tu trabajo, porque son necesarias para alcanzar metas; convertirte en la mejor versión de ti e inspirar a otros.
Cuando juzgamos, nos alejamos de la compasión y perdemos nuestra capacidad para mostrar empatía, conectarnos con los demás, escuchar y construir relaciones de confianza. Si quieres liderar a otros, elige siempre el camino de la compasión, porque para que los demás confíen en ti necesitan sentirse comprendidos y libres de mostrarse como son.
Melanie Amaya
.png)
Mientras no cuestiones tus suposiciones y creas que todo lo que interpretas y concluyes es verdad, va a ser muy difícil que puedas mostrar empatía y compasión.
Entonces, para cuestionar tus suposiciones, puedes seguir los siguientes pasos:
Paso 1:
Identifica tus interpretaciones, conclusiones, juicios o suposiciones.
Siguiendo con el mismo ejemplo de Daniel y Luis la suposición sería:
“Estoy suponiendo que Luis llegó tarde porque no le importa el trabajo, no está comprometido y no me respeta”.
Paso 2:
Si tus suposiciones no son útiles, porque te impiden mostrar empatía y compasión, necesitas cuestionarlas.
Salte de la posición arrogante en la que crees que todo lo que piensas es correcto; que tu forma de actuar es la única válida, o que siempre tienes la razón.
Y adopta una posición humilde en la que reconoces que la manera en que te ves a ti o a los demás puede ser incorrecta.
Reconoce que puede que te equivoques; que tus suposiciones no sean correctas, y que existen muchas otras posibilidades que pueden explicar por qué la otra persona actuó de la manera en que lo hizo.
En vez de asumir que los demás actúan con mala intención o mala onda, recuerda que puede que estén enfrentando dificultades que desconoces.
Por ejemplo, Luis pudo haber llegado tarde porque su mamá está enferma y tiene que ayudarla en las mañanas antes de venir al trabajo.
Paso 3:
Para saber qué sucede con los demás y salir de las suposiciones, lo mejor que puedes hacer es preguntar empáticamente qué les sucedió y cómo están.
Haz preguntas para comprender por qué las personas actúan de la forma en que lo hacen, cómo piensan y cómo se sienten.
Entonces en vez de saltar a conclusiones y juzgar, dale a los demás el beneficio de la duda haciendo preguntas que te permitan entenderlos.

.png)




Ya sabes que juzgar te impide mostrar empatía y compasión.
Por eso, otra técnica que puedes utilizar para sentir empatía y compasión es cuestionar tus suposiciones.
Tus suposiciones son interpretaciones, creencias, juicios o conclusiones.
Veamos algunos ejemplos:
1. Uno de tus compañeros de trabajo no entrega a tiempo un informe y tú sacas la siguiente conclusión:
“Mi compañero es un irresponsable”.
Este juicio te hace sentir enojo y te aleja de la empatía.
2. Una de tus amigas te dice que no puede ayudarte con algo que le pediste y tú lo tomas como un ataque personal porque interpretas lo siguiente:
“Nuestra amistad no es importante para ella”.
Esta interpretación te hace sentirte rechazado/a y te aleja de la empatía.
3. Veamos el ejemplo de Daniel y Luis:
Daniel es el jefe de Luis.
Un día Luis llegó nuevamente tarde a una reunión.
Daniel supuso que Luis había llegado tarde porque “no le importaba el trabajo y no estaba comprometido”.
Además al no cuestionar su suposición, se tomó el comportamiento de Luis como un ataque personal y concluyó que: “Luis no lo respetada”.
Como no cuestionó sus interpretaciones, sintió tanta rabia y frustración que no logró comunicarse con empatía.
De hecho usó una comunicación agresiva que afectó su relación con Luis
Esto es lo que nos sucede a todos cuando no cuestionamos nuestras suposiciones, y lo describe muy bien Chris Argyris en la Escalera de Inferencia.
La siguiente imagen, de la escalera de inferencia, te muestra lo que sucedió en la mente de Daniel desde el momento en que Luis llegó tarde, hasta el momento en que Daniel se comunicó sin empatía.
Te invito a que leas la escalera comenzando en el escalón 1 y terminando en el escalón 6:



Y esta curiosidad debe ser respetuosa. Es decir que no viene de un deseo egoísta por chismosear.
Sino de un interés genuino por sentir empatía hacia el otro y por querer ayudarlo compasivamente.
Además, cuando comprendes la situación de las demás personas, sus heridas, su historia, las dificultades que enfrentan, y su forma de pensar, es más fácil para ti entender por qué se sienten y actúan de la forma en que lo hacen.
Y esto te permite respetar los sentimientos, opiniones y límites de los demás.
Así como entender qué necesitan.
Porque si supones que los demás necesitan lo mismo que tú necesitarías si estuvieras en su situación, puedes equivocarte porque cada persona es diferente.
Puede que en un momento de dificultad una persona necesite un consejo, mientras que otra no quiera consejos y solo quiera que la escuchen.
Entonces, algunos ejemplos de preguntas poderosas que puedes hacer para mostrar empatía y actuar compasivamente son:
Después de preguntar, lo siguiente que puedes hacer es escuchar activamente con empatía.



Las preguntas poderosas son preguntas curiosas y abiertas que buscan entender cómo piensan y sienten las demás personas.
Además, cuando haces preguntas para comprender la perspectiva de los demás, y saber qué sienten y necesitan, estás demostrando interés por escucharlos y entenderlos, lo cual también es una forma de mostrar empatía y compasión.
Según la Universidad de California, Berkeley, dos de los hábitos de las personas altamente empáticas son la curiosidad y la escucha.
Preguntar con interés y curiosidad es tratar de entender el mundo en la mente de la otra persona.
Si quieres comprender mejor cómo escuchar activamente y parafrasear, visita la sección: 15 técnicas para gestionar las relaciones.
.png)


%20(1)%20(1).png)
10 tips para escuchar activamente y con empatía:
Ten en cuenta los siguientes tips para escuchar activamente y con empatía:
1. Trae tu mente al presente y enfoca toda tu atención en escuchar y observar a la otra persona.
2. Recuerda adoptar una postura de apertura en la que escuchas sin juzgar.
3. Si te distraes, y empiezas a pensar en otra cosa, o si te das cuenta que tu mente está emitiendo juicios, deja pasar tus pensamientos y vuelve a enfocar toda tu atención en la persona que te está hablando.
4. Escucha sin prisa y evita interrumpir.
5. Evita hablar sobre ti, a menos que lo que vayas a compartir sea para ayudar y mostrar empatía, (lo entenderás con las próximas técnicas).
6. Evita aconsejar a menos de que te lo pidan. Puedes preguntarle a la persona cómo la puedes ayudar y así sabrás si lo que necesita es simplemente ser escuchada o si desea un consejo.
7. Deja de lado cualquier distracción para enfocarte en observar a la otra persona.
8. Mantén contacto visual y asegúrate que la posición de tu cuerpo y tus gestos reflejan calidez, escucha, tranquilidad, respeto y apertura.
9. Escucha las palabras de la otra persona, poniendo atención a su tono y volumen de voz, rapidez al hablar, gestos, movimientos y postura.
10. Trata de percibir las emociones de la otra persona.
Y una vez has terminado de escuchar puedes parafrasear.
Parafrasear es hacer un resumen de lo que escuchaste y terminar con una pregunta para verificar si comprendiste correctamente.
Por ejemplo:
“Quiero verificar si comprendí correctamente. Lo que entendí es que sientes preocupación, porque crees que tu trabajo está en riesgo. ¿Es así?”


De hecho, muchas veces el solo acto de escuchar es un acto compasivo, porque cuando permites que los demás se desahoguen los ayudas a aliviar su sufrimiento o molestia.
Daniel Goleman, experto en inteligencia emocional en el trabajo, explica que la escucha activa es vital para las relaciones que funcionan, porque te permite forjar conexiones más profundas a lo largo de tu vida al mostrar interés genuino en lo que la otra persona está diciendo y sintiendo.









Técnica 4: Escucha con empatía.
Escuchar es otra forma en la que puedes mostrar interés por comprender a los demás y por lo tanto mostrar empatía.
.png)




Entonces, una técnica que puedes usar para crear esta conexión empática o rapport es la técnica del espejo.
En la técnica del espejo, al mismo tiempo que escuchas, imitas algunas de las posturas o gestos de la persona que estás escuchando.
No se trata de que imites absolutamente todo lo que hace, solamente algunas posiciones o gestos.
Para crear rapport usando la técnica del espejo puedes seguir los siguientes pasos:
Paso 1:
Escucha activamente enfocando toda tu atención en la otra persona.
Porque cuando escuchas activamente es más fácil conectarte y que tus movimientos se sincronicen de manera natural con el otro.
Paso 2:
Observa el lenguaje paraverbal y el lenguaje no verbal de la otra persona, y si es apropiado, imita algunas posturas o gestos que reflejen empatía.
Por ejemplo, si la otra persona está expresando alegría y está sonriendo, tú también puedes sonreír.
Paso 3:
Cuando la persona termine de hablar, y sea tu turno para hablar, usa las mismas palabras que usó la otra persona.
Esto lo puedes hacer al mismo tiempo que usas otras de las técnicas de esta guía: parafraseo, preguntas poderosas, compartir emociones, usar un lenguaje apreciativo, dar retroalimentación, o validar emociones.
Por ejemplo si la otra persona te dijo que se siente agobiada, puedes preguntarle:
¿Qué te hace sentir agobiada?
O puedes decirle:
Entiendo que te sientas agobiada.
Adicionalmente, puedes compartir lo que observaste al escucharla.
Por ejemplo, si la otra persona compartió una situación en la que se siente feliz, tú podrías decirle lo que percibiste:
“Veo que cuando hablas sonríes, te brillan los ojos y se te ilumina el rostro”.




.png)
Técnica 5: Crea rapport.
Mientras escuchas activamente y con empatía, hay algo más que puedes hacer para conectarte emocionalmente y mostrar empatía.
Lo que puedes hacer es crear rapport.
Puedes ver el rapport en acción cuando dos personas están en conexión y realizan los mismos gestos o adoptan las mismas posturas cuando están hablando.
De acuerdo con las investigaciones científicas, además de las neuronas espejo, hay otra clase de neuronas que juegan un papel importante en la empatía: los osciladores.
Estas neuronas coordinan físicamente a las personas regulando cómo y cuándo sus cuerpos se mueven juntos.
Por ejemplo, puedes ver los osciladores en acción cuando ves a la gente a punto de besarse; sus movimientos parecen un baile, un cuerpo respondiendo al otro sin problemas.







La autenticidad es fundamental para ganarte la confianza de otros y crear una verdadera conexión emocional empática.
En otras palabras, para mostrar empatía y actuar con compasión, necesitas sentir empatía genuina.
No se trata de fingir la empatía, se trata de que te abras a estar en contacto con tus emociones y con las emociones de otros.
Solo así podrás sentir empatía y crear conexiones y lazos fuertes con los demás.
Entonces, una estrategia que puedes usar para generar esa conexión, y mostrar que de verdad comprendes a la otra persona, es compartir cómo te sientes.
Abrirte a entrar en conexión con tus propias emociones y las emociones de los demás, y compartir tus emociones y tus experiencias con autenticidad y honestidad.
Y, si es apropiado, compartir una historia personal en la que hayas vivido una situación similar a la de la otra persona, o en la que hayas sentido los mismos sentimientos.
Por ejemplo, si una colega te dice que está muy nerviosa porque va a realizar una presentación frente a un grupo grande de personas, tú podrías compartir que tú también has sentido nervios en momentos en los que has hablado en público.
Además, la empatía no es solamente sentir las emociones del otro, sino también expresar verbalmente el efecto que esas emociones tienen en ti.
Para hacerlo puedes escuchar activamente a la otra persona, percibir lo que sientes y expresarlo.
Veamos diferentes ejemplos de cómo puedes expresar lo que observas, percibes o sientes:




Técnica 6: Identifica y comparte emociones.
Según la Universidad de California, Berkeley, aunque escuchar atenta y abiertamente es uno de los hábitos de las personas altamente empáticas, crear un fuerte vínculo empático requiere ir más allá de escuchar.
Requiere hacerte vulnerable.
Lo cual significa quitarte la máscara y revelar tus sentimientos, porque la empatía se construye cuando existe un entendimiento mutuo, un intercambio de nuestras creencias y experiencias más importantes.
Lideramos con efectividad cuando, ante los errores de los demás, en vez de reaccionar impulsivamente, nos conectamos con la compasión y recordamos que la otra persona también es un ser humano que hace lo mejor que puede para alcanzar sus metas y lidiar con sus dificultades. Tal vez los desafíos de esa persona sean diferentes a los tuyos, pero todos tenemos nuestras fortalezas y desafíos. Tú también eres un ser humano y también te equivocas.
Melanie Amaya
'No podemos presumir que sabemos exactamente lo que otra persona está sintiendo y pensando, pero aun así sabemos mucho el uno del otro. Sabemos que las personas quieren ser queridas y que no quieren ser odiadas. Sabemos que la mayoría de nosotros somos duros con nosotros mismos; que a menudo reaccionamos emocionalmente; pero que queremos ser de ayuda de alguna manera. Sabemos que, en el
nivel más básico, todo ser vivo desea la felicidad y no quiere sufrir'.
Pema Chodron.Abrazar lo inabrazable: Vivir De Todo Corazón En Un Mundo Descorazonador.





Ejercicio 4:
Este ejercicio busca que te pongas en los zapatos de la otra persona, recordando esos aspectos que como seres humanos tienen en común.
Para eso puedes respirar profundo y lentamente repetir las siguientes frases:


Técnica 7: Imagina que eres el otro.
Hay varios ejercicios que puedes hacer para realmente ponerte en los zapatos del otro.
Para poder comprender su perspectiva, sus emociones y sus acciones.
Porque una vez sientes empatía, puedes adoptar una actitud compasiva para ayudar a los demás.
Veamos algunos ejemplos de algunos ejercicios en los que imaginas que estás en la situación de la otra persona y te pones en sus zapatos:
Ejercicio 1:
Una práctica que puedes realizar, para desarrollar tu capacidad de ponerte en los zapatos de los demás, es pensar en un ser querido que esté viviendo una situación difícil o que esté emocionalmente afectado.
Ejercicio 2:
Este ejercicio lo puedes realizar cuando veas que estás juzgando a otra persona y su comportamiento te genera dolor, frustración o enojo.
El objetivo de este ejercicio es que intentes ver las situaciones desde la perspectiva de la otra persona.
Si el ejercicio anterior no funciona y es difícil para ti apagar la voz de tu juez interno, usa tu imaginación para imaginar qué situaciones dolorosas vivió esa persona que la llevan a comportarse de la forma en que lo hace.

%20(1).png)





Por ejemplo, si es apropiado, puedes sonreír, abrazar, agarrar la mano de otra persona, poner tu mano en su hombro, asentir con la cabeza, o hablar con un tono de voz amable.

Técnica 8: Usa un lenguaje apreciativo.
Usas un lenguaje apreciativo cuando con tus palabras, gestos, voz y movimientos expresas calidez, aprecio o validación.
Cuando agradeces, felicitas y expresas admiración o cariño.
Cuando reconoces las cualidades de las otras personas, sus esfuerzos, avances y logros.
Porque cuando reconoces cómo esta persona causa un impacto positivo con su forma de ser o acciones, es mucho más fácil para ti sentir agradecimiento y mostrar aprecio.
Estos son algunos ejemplos de frases empáticas, en las que usas un lenguaje apreciativo cuando otras personas están enfrentando dificultades:
Además de usar un lenguaje apreciativo verbal, si es apropiado, también puedes usar un lenguaje apreciativo no verbal.
Mostrando calidez en tus gestos, tono de voz, y movimientos.
Si quieres ver más ejemplos de cómo usar una comunicación asertiva, visita la sección de esta guía: 15 técnicas para gestionar las relaciones.
Y si quieres aprender cómo comunicarte de forma asertiva, en nuestra Guía de Comunicación Asertiva, encuentras TODO sobre comunicación asertiva.
Encuentras cada una de las técnicas anteriores y 40 técnicas diferentes que puedes usar, dependiendo de cuál sea la situación específica que enfrentas.
En nuestra guía encuentras técnicas que puedes aplicar ya mismo, con pasos y ejemplos.
Visita la guía aquí: Guía de Comunicación Asertiva
%20(1)-v1.png)
-v1.png)


%20(1)-v1.png)

Para que tu retroalimentación sea asertiva y empática, también es importante que expreses tu punto de vista, emociones y necesidades en primera persona.
Por ejemplo:
A mí me gustaría que me entregues los informes puntualmente.
Necesito que cumplas con los plazos que acordamos.
Yo me sentí molesto cuando no recibí la información a tiempo.
Yo creo que podrías organizarte mejor si planeas tu día al iniciar la jornada laboral. ¿Tú cómo lo ves?
¿Me pregunto si hay otra forma en la que te puedes organizar para garantizar que cumples con los plazos puntualmente?
Quiero compartir contigo la forma en la que yo veo esta situación.
Adicionalmente, antes de dar retroalimentación, puedes escribir lo que quieres decir, revisar si es empático y preguntarte si tu mensaje está ayudando a la otra persona de alguna forma, y si lo que vas a decir es necesario y amable.
Recuerda que cuando no muestras empatía y compasión, las personas se sienten atacadas y atacan de vuelta, cortan la conversación, o tratan de huir de la conversación dándote la razón sin estar realmente de acuerdo.
Entonces, para que los demás te escuchen con receptividad, tu retroalimentación debe ser asertiva y empática.
Porque esta forma de comunicación es la más efectiva.
A continuación encuentra algunos ejemplos más:

Uno de los muchos beneficios de la práctica de la meditación es que nos enseña a ser más compasivos con nosotros mismos y con los demás. Cuando somos más compasivos, somos más empáticos. Cuando somos más empáticos, escuchamos mejor. Cuando escuchamos mejor, generamos más confianza. Cuando generamos más confianza, nuestra capacidad de liderar se hace más fuerte.
Melanie Amaya



Usa adjetivos calificativos únicamente para reconocer aspectos positivos de la forma de ser de las personas, como por ejemplo:
Y asegúrate de NO usar adjetivos que descalifiquen la forma de Ser de las demás personas.
Por ejemplo, si uno de tus colaboradores no te entregó a tiempo un informe y tú le dices: “Eres un irresponsable”...
… estarías juzgando su Ser y eso es todo lo contrario a mostrar empatía.
Y también es importante que evites generalizaciones y hables de hechos concretos y específicos.
Por ejemplo, generalizar sería decir algo como lo siguiente:
“Tú nunca entregas a tiempo lo que te pido”.
Entonces, para comunicarte empática y asertivamente, en vez de usar adjetivos que descalifican y generalizar, puedes mencionar cuáles fueron las acciones específicas que realizó la otra persona y cuál fue el efecto de estas acciones.
Por ejemplo:
“Ayer no me entregaste el informe a tiempo. Sin la información de tu informe yo no pude responderle al cliente de manera puntual”.
Veamos diferentes ejemplos de una retroalimentación que juzga la forma de ser las personas y una retroalimentación asertiva, en la que empáticamente se señalan acciones específicas y el impacto de estas acciones:

Técnica 9: Da retroalimentación empática y asertiva.
Para que tu retroalimentación sea asertiva, debe ser empática, al mismo tiempo que es honesta.
Puedes lograr que tu retroalimentación sea empática usando el lenguaje apreciativo.
Es decir, incluyendo agradecimientos o reconocimientos.
Veamos la diferencia entre una retroalimentación asertiva y empática, que incluye el lenguaje apreciativo, y otra que no es empática:

-v1.png)
Los ciegos empezaron a discutir y cada uno defendía rígidamente su opinión de acuerdo a su propia experiencia.
Y aunque ninguno percibía al elefante en su totalidad, en parte cada uno estaba en lo correcto.
Entonces para sentir empatía puedes recordar que cuando los demás sienten o piensan distinto a ti, no necesariamente están equivocados, sino que han tenido experiencias diferentes y por eso están percibiendo la realidad desde una perspectiva distinta.
Que tengas la razón no quiere decir necesariamente que la otra persona esté equivocada. Puede ser que cada uno experimente diferentes partes de la realidad.
Que cada uno vea la realidad desde un lugar diferente.




.png)
Entonces, una forma de mostrar empatía es expresar verbalmente que entiendes cómo se sienten las demás personas.
Decirles que comprendes cuando algo es importante para ellas.
No necesitas sentir o pensar igual que el otro para comprenderlo.
Por ejemplo, imagina que a tu equipo de trabajo le han asignado un nuevo proyecto.
Puede que tú sientas confianza en las capacidades del equipo para sacar adelante el proyecto.
Pero puede que uno de tus compañeros de equipo piense que el proyecto es muy complejo y esté preocupado de no poder realizarlo con éxito.
Si le dices a tu compañero algo como por ejemplo:“No seas bobo, es un proyecto muy fácil”...
… no estás mostrando empatía, porque estás invalidando las emociones de tu compañero.
Otro ejemplo, supón que para ti celebrar tu cumpleaños no es importante. Pero para una amiga tuya sí lo es.
Y tu amiga te dice que está triste porque no la felicitaste en su cumpleaños.
Si tú le respondes: “El cumpleaños es solo un día más”...
… estás invalidando sus sentimientos porque ella sí siente su cumpleaños como algo importante.
Entonces para mostrar empatía puedes usar frases empáticas en las que validas las emociones, perspectivas y necesidades de los demás.
Vemos algunos ejemplos de estas frases:
La parábola india de Los Ciegos y el Elefante, cuenta la historia de seis ciegos que no sabían lo que era un elefante.
Como no lo podían ver, empezaron a tocarlo.
Cada ciego tocaba una parte del elefante diferente.
El ciego que tocó la pata dijo que el elefante era como el tronco de un árbol.
El que palpó la trompa expresó que el elefante era como una serpiente.
El ciego que tocó su oreja dijo que el elefante era como un abanico.
El que tocó su cola afirmó que parecía una cuerda.
Otro tocó al elefante en el costado y dijo que el elefante era como una pared.
Y el ciego que tocó su colmillo dijo que era como la punta de una lanza.

Ya sabes que para actuar con compasión necesitas sentir empatía.
Y sentir empatía va más allá de sentir las emociones de otras personas.
Significa comprender a los demás y validar sus emociones y perspectivas, así tu sientas o pienses distinto.
Puedes pensar o sentir distinto y al mismo tiempo entender por qué las personas piensan o sienten de la forma en que lo hacen.




Identifica las emociones físicas en tu cuerpo porque, por lo general, tus emociones se manifiestan en tu cuerpo cómo sensaciones físicas.
Por ejemplo, supón que uno de tus colaboradores no siguió una de tus instrucciones y estás sintiendo miedo porque crees que no se van a cumplir los objetivos.
En ese caso, puede que sientas el miedo en tu cuerpo al sentir tu corazón latir con más rapidez.
Paso 2:
Ahora piensa que quien siente ese miedo no eres tú, sino que es tu ego.
Por lo general tu ego se siente herido o amenazado por algo que otra persona hizo o dijo, o por algo que esperabas que la otra persona hiciera y no hizo.
En ese momento puedes darle un nombre específico a la emoción que está sintiendo tu ego. Por ejemplo puedes decirte:
“Me doy cuenta que mi ego está sintiendo miedo. Miedo a que mi colaborador no adopte mis ideas y se ponga en riesgo el cumplimiento de los objetivos”.
Paso 3:
Identifica los pensamientos que te hacen sentir así.
Estos pensamientos pueden ser creencias, juicios, interpretaciones, suposiciones o conclusiones.
Por ejemplo, un pensamiento puede ser:
“Si no se siguen mis instrucciones no vamos a poder alcanzar las metas”.
Paso 4:
Recuerda que tu ego es solo una parte de ti.
Tú no eres tu ego, tú eres ese Ser capaz de observar al ego.
En esos momentos puedes tomar distancia de tu ego, encontrar una forma de pensar más útil, hablarte y decirte algo como por ejemplo:
“Veo que mi ego se siente herido/asustado y está interpretando como un ataque/amenaza lo que está sucediendo. Yo sé que la otra persona no está actuando con intención de hacerme daño. Posiblemente la otra persona está actuando dominada por su ego”.
Paso 5:
Piensa cómo puedes responder a la situación con empatía y compasión, en vez de responder desde tu ego.
Acuérdate que si el otro está actuando dominado por su ego y tú respondes de la misma manera, no vas a mostrar empatía ni compasión.
Estos 5 pasos te ayudan a tomar perspectiva, para que en vez de responder impulsivamente y sin empatía, puedas hacer una pausa para observarte y ver la situación de una forma más objetiva.
Cuando haces esto gestionas las emociones que te impiden sentir empatía y que están ocupando toda tu energía emocional.
Y al gestionar esas emociones le abres espacio a la empatía y la compasión.
Este es solo un ejemplo de una situación y una técnica en la que tus emociones te impiden mostrar empatía y compasión.
A su vez, hay muchísimas situaciones diferentes con técnicas apropiadas para cada situación.
En las siguientes secciones de nuestra guía de inteligencia emocional encuentras muchas más estrategias para gestionar tus emociones:
Tal vez te interese tomar nuestro test gratuito de inteligencia emocional: Test de Inteligencia Emocional.
Existen diferentes técnicas y estrategias para desarrollar tu autoconsciencia y gestionar tus emociones.
Una de las técnicas que puedes usar, especialmente en los momentos en los que te molesta el comportamiento de otra persona, consiste en identificar tu ego y el ego de las demás personas.
Porque cuando el ego nos domina, tomamos una actitud egocéntrica.
El ego es el que cree que es el centro de todo.
El que ve amenazas donde no las hay.
El que se toma como un ataque personal el comportamiento de otras personas.
Y por lo general detrás de las emociones de enojo, rabia, ira o frustración, se esconde el miedo o el dolor.
Miedo a perder algo importante para ti, o miedo a que se ponga en riesgo algo importante para ti.
Dolor por haber recibido algo que no deseabas, o dolor por no haber recibido algo que deseabas.
Entonces, para gestionar tus emociones y responder con empatía puedes tranquilizar a tu ego siguiendo los siguientes pasos:
Paso 1:



Técnica 11: Sé consciente de tus emociones y gestiónalas.
En muchas ocasiones lo que te impide actuar con empatía y compasión son tus propias emociones.
Por ejemplo, cuando no sabes manejar el estrés puede que respondas a las situaciones estresantes con irritabilidad e impaciencia.
Si no sabes gestionar el enojo y la frustración, posiblemente juzgues; no puedas ponerte en los zapatos del otro y mucho menos vas a querer ayudarlo.
O puede suceder que tus propias inseguridades y miedos no gestionados te impidan actuar con empatía.
Miedo a verte débil, miedo a que te lastimen, miedo a perder autoridad o el respeto de otros.
Miedo a que te juzguen, miedo a ponerte en un lugar vulnerable, miedo a que se dañe tu imagen.
Si no sabes gestionar todas estas emociones va a ser más difícil para ti responder a las situaciones con empatía y compasión.
En muchas de las situaciones en las que sientes estrés, frustración, enojo, miedo, preocupación o ansiedad, en el fondo lo que sucede es que te sientes amenazado/a, bien sea por una amenaza real o por una amenaza percibida por tu mente.
La autoconsciencia y la gestión emocional son habilidades de inteligencia emocional fundamentales para mostrar empatía y compasión.
La gestión emocional es tu habilidad para regular tus emociones. Para transformarlas, canalizarlas o manejarlas de tal forma que puedas responder a las situaciones de forma efectiva y consciente.
Y la autoconsciencia es tu habilidad para observarte y ser consciente de tus pensamientos y emociones, y entender cómo estos impactan tu comportamiento, relaciones y resultados.
Como lo explica Daniel Goleman, en uno de sus artículos, la autoconsciencia es tu capacidad de reconocer y comprender tus reacciones emocionales y es la base de muchas de las otras competencias de inteligencia emocional.
La autoconsciencia es necesaria para desarrollar tu habilidad de gestionar tus emociones y de mostrar empatía, porque para comprender las emociones de los demás, necesitas comprender tus propias emociones.





Existen diferentes ejercicios que te pueden ayudar a conectarte con lo mejor de ti, para relacionarte contigo y con los demás con empatía y compasión.
Veamos algunos ejemplos:
Ejercicio 1:
Usa tus valores como una fuente de automotivación.
Por ejemplo, puedes pensar que la empatía y la compasión son valores y proponerte actuar en coherencia con estos valores.
O por ejemplo, si para ti es importante tratar a los demás con amor, o amabilidad, o si el respeto y la humildad son parte de tus valores, puedes usar todos estos valores como las brújulas que guíen tu comportamiento.
Y cada vez que te moleste el comportamiento de otra persona, puedes usar mantras o afirmaciones para recordarte eso que valoras y que es importante para ti.
De hecho puedes tener estos mantras en un lugar visible y leerlos todos los días.
Ejemplos de algunos mantras que puedes usar son:
Ejercicio 2:
El Dalai Lama sugiere un ejercicio para iniciar tu día estableciendo la intención de ser amable y bondadoso con los demás.
Puedes hacer el ejercicio leyendo las siguientes palabras del Dalai Lama al iniciar tu día:
“Hoy soy afortunado por haberme despertado, por estar vivo, y tener una preciosa vida humana, no la voy a desperdiciar. Voy a usar todas mis energías para desarrollar mi ser; para expandir mi corazón hacia los demás, y para lograr la iluminación para el beneficio de todos los seres. Voy a tener pensamientos amables hacia los demás; no me voy a enojar ni a pensar mal sobre los demás, y voy a beneficiar a los demás tanto como pueda'.
Ejercicio 3:
Conéctate con la dimensión espiritual de la Vida, con la fuente de energía creadora del Universo que nos habita y sostiene.
Si crees en un Dios, Divinidad, Gran Espíritu, Ser Creador, o Alma, en los momentos en que te moleste o te duela el comportamiento de otra persona, piensa que te diría este Ser Superior.
Piensa cuál sería su consejo.
Cierra tus ojos, respira profundo y entrégale tus emociones.
Pídele que transforme tus emociones y pensamientos en entendimiento y empatía y que te ayude a actuar con empatía, compasión y sabiduría.
Y si crees en la Energía, el Universo, el Prana, el Chi, la Fuente, la Vida, o el Cosmos, realiza cualquier actividad que te permita conectarte con estas fuerzas, como por ejemplo meditar, estar en contacto con la naturaleza o apreciar la abundancia en la vida.
Piensa cómo sería responder desde la mejor versión de ti, desde el amor que existe en tu interior.



Uno de mis líderes favoritos, el Dalai Lama, constantemente habla de la importancia de la compasión, la bondad y la amabilidad.
Cuando te conectas con la bondad y la amabilidad, es mucho más fácil para ti mostrar empatía y actuar con compasión, porque te estás conectando con lo mejor de ti.
Técnica 12: Conéctate con lo mejor de ti.
Independence University explica que si te preguntas cómo mostrar compasión en una relación o en tu trabajo, una de las mejores cosas que puede hacer es mostrar amabilidad.

Culpas y adoptas una posición defensiva cuando acusas a los demás, haciéndolos responsables por lo que sucede y por lo que sientes, en vez de tomar responsabilidad por tu emociones y acciones.
Por ejemplo:
En otras palabras, juzgas, sacas conclusiones, te tomas personal el comportamiento de otros, o te pones en el lugar de víctima.
“Las personas reactivas ... a menudo se ven afectadas por su entorno físico. Encuentran fuentes externas a las que culpar por su comportamiento'. Stephen Covey.
Dan Siegel profesor experto en empatía y compasión de la Universidad de California, explica que culpas a los demás cuando crees que ellos son los causantes de los problemas.
Si hay un problema en el trabajo, la otra persona lo está ocasionando.
Si hay un problema en la familia, la otra persona es quien lo ocasiona.
Si hay un problema en una relación, es la otra persona quien lo ocasiona.
En mi trabajo como coach, acompañando a miles de profesionales, líderes y equipos a desarrollar sus habilidades, he observado que por lo general lo que nos lleva a adoptar esta actitud defensiva es el miedo y la ansiedad.
De hecho, el miedo y la ansiedad que no son bien gestionados, no solo afectan tu capacidad de mostrar empatía, sino también tus demás habilidades de liderazgo.
Cuando sientes miedo y ansiedad puede que interpretes como una amenaza el comportamiento de otra persona y te pongas a la defensiva, culpándola y alejándote de la empatía y la compasión.
Y si no paras a reflexionar y cuestionarte cómo contribuiste a esta situación, entonces ¿cómo puedes salir de la culpa y la defensividad?
Recuerda que tus interpretaciones o suposiciones tienen un efecto directo sobre tus emociones.
Por ejemplo, si la otra persona no actuó de la forma en que esperabas y tu interpretación es la siguiente: “No le importo. No le importa nada”.
Posiblemente sientas rechazo, enojo o dolor.
Entonces muchas veces lo que te lleva a sentirte cómo te sientes, no es necesariamente lo que hizo o no hizo la otra persona, sino la forma en que tú interpretaste su comportamiento.
Por eso es importante cuestionar tus juicios, suposiciones e interpretaciones.
Entonces, puedes salir de la culpa y la defensividad siguiendo los siguientes pasos:
Paso 1:
Lo primero que puedes hacer es escuchar a tu cuerpo para darte cuenta que estás en modo defensivo.
Tu cuerpo te avisa en qué momento te estás poniendo a la defensiva porque estás produciendo adrenalina y cortisol, preparándote para huir o atacar.
Por ejemplo, puedes sentir cómo se acelera tu corazón y tu respiración, o que tus músculos se tensan.
Paso 2:
Una vez reconoces que te estás poniendo a la defensiva pregúntate si lo que percibes es una amenaza real o una amenaza percibida.
Por ejemplo, una amenaza real puede ser que una persona te esté atacando físicamente, en ese caso obviamente necesitas protegerte y ponerte a salvo.
Una amenaza percibida puede ser que interpretaste el comportamiento de una persona como una amenaza pero que realmente no lo es.
Por ejemplo, cuando uno de tus compañeros dijo que no estaba de acuerdo con tu propuesta, tú asumiste que su intención fue hacerte quedar mal frente a todo el equipo y sentiste tu imagen amenazada.
Pero en realidad esa es tu interpretación y no necesariamente es la verdad, pueden haber muchas otras razones por las que tu compañero dijo que no estaba de acuerdo con tu idea.
Paso 3:
En vez de culpar al otro recuerda que es posible que tu interpretación no sea correcta.
Y en vez de atacar hazte las siguientes preguntas para bajar la guardia o hacerte responsable por la parte que te corresponde:
Por ejemplo, puede que tu compañero dijera que no estaba de acuerdo porque en su experiencia hay otras opciones que pueden ser más efectivas.
Por ejemplo, tal vez como estás a la defensiva no estás escuchando activamente y eso ha creado malentendidos.


Técnica 13: Salte del juicio y la defensividad.
No puedes mostrar empatía y compasión cuando estás culpando y acusando a otros.
De acuerdo con John Gottman, dos de los cuatro comportamientos que afectan tu comunicación y relaciones son culpar a los demás y adoptar una actitud defensiva.
Culpar y adoptar una actitud defensiva te alejan de la empatía y la compasión.


Para mostrar empatía y actuar con compasión, necesitas sentir empatía.
Entonces si quieres desarrollar tu capacidad para sentir empatía, puedes incluir en tu rutina este tipo de prácticas compasivas.
A continuación encuentras esta práctica para la empatía y compasión que te tomará tan solo 5 minutos:
Meditación de la amistad para la empatía y la compasión.
También encuentras esta Meditación de la Amistad en Itunes, Spotify y Soundcloud en nuestro Podcast: Amayaco Podcast de Liderazgo.




En estos estudios se han utilizado resonancias magnéticas en las que se ha visto como el área del cerebro encargada de la empatía se activa al practicar ciertos tipos de meditación.
A estos tipos de meditación, o prácticas de mindfulness, se les han dado diversos nombres: Meditación de la Compasión, Meditación de la Amistad, Metta, Meditación de la Bondad Amorosa, o Meditación del Amor y la Amabilidad.
En este tipo de meditaciones, se desea bienestar a otros seres, tanto a seres queridos como a las personas que nos molestan o con quienes tenemos una relación difícil.
Por ejemplo, las investigaciones de la Universidad de Wisconsin-Madison estudiaron el efecto de este tipo de meditación compasiva en el cerebro.
Sus estudios revelaron una actividad significativa en la región del cerebro que juega un papel clave en el intercambio de emociones, la empatía, y la percepción del estado mental y emocional de los demás.

Técnica 14: Meditación y mindfulness.
Científicamente se han realizado diversos estudios en los que se ha observado el efecto de la meditación en el cerebro.
Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Yale investigó las regiones del cerebro que pueden ayudarnos a desear lo mejor a los demás.



Porque cuando lo haces les estás demostrando que te interesa su bienestar.
Por ejemplo, si es genuino y si de verdad lo sientes, puedes usar las siguientes frases:


Como viste en la técnica anterior cuando deseas el bienestar de las demás personas se activa en tu cerebro el área que juega un papel clave en la empatía.
Desearle a los demás bienestar es una forma de mostrar empatía y compasión, sin embargo, para que esto funcione tu deseo debe ser genuino.
Por eso, primero puedes usar la meditación para sentir empatía y después puedes decirle a las personas que les deseas lo mejor, o que deseas su bienestar.
Lo que las investigaciones revelan es que las personas que diariamente dedican tiempo a desear lo mejor para sí mismas y para los demás, crean una sensación de tranquilidad, amabilidad y mayor bienestar.
Puedes desearle bienestar a los demás como una forma de conectarte con la empatía y mostrar compasión.
Puedes hacerlo mentalmente en silencio, así como puedes expresarlo verbalmente.
Si lo haces mentalmente, puedes aprovechar diferentes momentos del día para desear lo mejor, lo cual te tomará tan solo unos segundos.
Por ejemplo, si te vas a reunir con una persona con quien tienes una relación difícil, justo antes de entrar a la reunión puedes decir mentalmente:
“Deseo el bienestar de esta persona. Deseo que esté en paz y feliz”.
Si ves en la calle a una persona que hizo algo que te molestó, puedes decir mentalmente:
“Deseo el bienestar de esta persona. Deseo que esté en paz y feliz”.
Inclusive, si recuerdas a una persona que te produce sentimientos de dolor, enojo, o resentimiento puedes pensar:
“Deseo que encuentre paz interior”.
También puedes expresar tus buenos deseos a las otras personas de forma verbal o escrita.
Por ejemplo, al saludar y despedirte de los demás, al escuchar a otros, al dar retroalimentación, y al usar un lenguaje apreciativo.



La verdadera compasión es empatía llevada a la acción, porque no solo sientes el malestar de los demás, sino que este malestar te conmueve y te lleva a tomar acciones para ayudarlos a aliviar su sufrimiento.
Acciones para ayudarlos a sentir más bienestar.
Existen diferentes formas en las que puedes ayudar.
Por ejemplo, puedes orar por una persona, enviarle energía positiva o visualizarla en paz.
Puedes ser generoso/a con tu tiempo y escuchar a esa persona activa y empáticamente. A veces solo con escuchar ya estás ayudando.
También puedes validar sus emociones y demostrar aprecio a través de tu lenguaje verbal y no verbal.
Por ejemplo, una sonrisa, un reconocimiento, un abrazo.
Además, puedes hacer seguimiento y estar pendiente de esa persona, llamándola, chequeando cómo sigue o simplemente compartiendo tiempo.
En general, fortaleces tus relaciones cuando estás pendiente del bienestar de las personas y les demuestras que te importan.
Además puedes ofrecer tu apoyo, utilizando preguntas o frases como las siguientes:
Si quieres desarrollar tu habilidad de mostrar compasión, puedes poner atención a las oportunidades que se presentan día a día para ayudar a las personas.
Por ejemplo, una llamada telefónica a un ser querido que está pasando por un momento difícil.
O ayudar a uno de tus colaboradores o compañeros de equipo con alguna tarea que requiera tu apoyo.



Una coach certificada puede darte feedback y ayudarte a identificar qué es eso que te impide mostrar empatía y compasión.
Puede ayudarte a encontrar nuevas formas de pensar, sentir y actuar que te permitan conectarte con la empatía y actuar compasivamente.
Eso sí, es muy importante que elijas a una verdadera coach.
Como explicaba en una de mis columnas en Forbes Magazine, no todo aquel que se dice llamar coach realmente lo es.
Muchas personas se auto titulan como coaches, sin tener una formación y certificación válida para realizar coaching.
Si quieres elegir un verdadero coach puedes revisar la siguiente sección de nuestra guía sobre coaching: Consejos a la hora de contratar un coach.
Adicionalmente, puedes tomar nuestro curso gratuito de desarrollo del liderazgo, donde tratamos la empatía y otros aspectos claves para liderarnos con éxito a nosotros mismos y ser líderes emocionalmente inteligentes.
Hemos creado este curso, porque deseo que muchas más personas se beneficien de mi experiencia trabajando como coach con miles de profesionales, líderes y equipos. Accede a nuestro curso gratuito aquí:


Otra forma en la que puedes desarrollar la empatía y la compasión, así como tus habilidades sociales y tu inteligencia emocional, es trabajando con una coach certificada, que tenga la formación y experiencia para ayudarte a desarrollar tus habilidades blandas.
Como lo demuestra la investigación de Boyatzis y Goleman, existe una gran brecha de desempeño entre líderes socialmente inteligentes y líderes que todavía no han llevado a un nivel óptimo sus habilidades sociales.
Y la forma de desarrollar esas habilidades es cambiando tu comportamiento.

Por último, te invito a que trabajes en tu crecimiento interior y espiritual.
A que te conectes con la energía de amor y sabiduría que habita en ti, y la saques a la luz.
Porque cuando generas espacios para conectarte con tu dimensión espiritual, encuentras paz y empoderamiento en tu interior.