Cómo mostrar empatía

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Hola, hoy vas a aprender 17 técnicas para mostrar empatía y compasión que te ayudarán en tu vida personal, profesional y liderazgo.


Varios estudios demuestran que la empatía y la compasión mejoran tus capacidades para manejar el estrés, comunicarte, relacionarte y ganarte la confianza, colaboración y lealtad de los demás.


Por ejemplo, investigaciones presentadas en Harvard Business Review revelan que los líderes que responden con compasión ante los errores de sus colaboradores obtienen mejores resultados que los jefes que reprenden a sus equipos.


Entonces, como la empatía y la compasión son habilidades fundamentales para tu vida personal, laboral y para el liderazgo, en esta guía vas a aprender cómo mostrar empatía con técnicas poderosas y ejemplos prácticos que puedes aplicar desde ya.


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Cómo mostrar empatía: 17 técnicas para mostrar empatía y compasión.

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Adicionalmente, si deseas ver un resumen de los puntos más importantes de esta guía, puedes ver nuestro video Inteligencia Emocional: Qué es y cómo desarrollarla:

De acuerdo con estudios realizados en el campo de la neurociencia, por Giacomo Rizzolatti y otros científicos, tu capacidad para sentir las emociones de los demás parece estar íntimamente ligada al funcionamiento de las neuronas espejo en tu cerebro.


Tu cerebro posee neuronas espejo que se especializan en comprender no solo las acciones de los demás, sino también sus intenciones, el significado de sus comportamientos y sus emociones.


Por ejemplo, cuando ves a una persona sintiendo angustia, las neuronas espejo en tu cerebro simulan su angustia y automáticamente sientes empatía porque sientes lo que la otra persona está sintiendo.


Como lo explica Rizzolatti, las personas más empáticas son personas que poseen sistemas de neuronas espejo más activos.


Somos criaturas sociales. Nuestra supervivencia depende de la comprensión de las acciones, intenciones y emociones de los demás. 


Y las neuronas espejo nos permiten captar lo que sucede en la mente de los demás, pero no a través del razonamiento conceptual, sino a través de la simulación directa. Es decir, sintiendo, no pensando.

Porque cuando entiendes cómo piensan y cómo se sienten los demás, también puedes comprender por qué se comportan de la forma en que lo hacen.


Y, al entender a las personas, eres capaz de mostrar empatía.


Por eso, para mostrar empatía necesitas querer comprender a los demás; abrirte a entenderlos, y responder de forma adecuada a sus emociones.


Como lo explica la Universidad de Navarra la empatía es la capacidad de experimentar los sentimientos e ideas de otra persona, de ponerse uno en el lugar del otro y de comprender a las personas.

Qué es la empatía.


La empatía es tu capacidad para sentir y reconocer los sentimientos de las demás personas.


Es tu habilidad para comprender cómo se sienten, cómo piensan y qué necesitan los demás, y responder de forma apropiada.


Es una habilidad de inteligencia emocional que es fundamental para el desarrollo de tus habilidades sociales y para gestionar tus relaciones de forma efectiva. 


De acuerdo con Daniel Goleman,  autor del best seller Inteligencia Emocional, la empatía es la capacidad de sentir las emociones de otra persona o de un grupo. 


Según la Universidad del Estado de Michigan la empatía es escuchar para reconocer sentimientos y tener la voluntad de comprender a las demás personas.


Tipos de empatía:


Los neurocientíficos han identificado diferentes secciones del cerebro involucradas en dos tipos distintos de empatía: 


La empatía cognitiva y la empatía emocional. 


Con la empatía cognitiva podemos comprender la perspectiva de otra persona.


Con la empatía emocional
captamos los sentimientos de otra persona a través de señales verbales y no verbales, y experimentamos lo que está sintiendo.

Ambos tipos de empatía son importantes porque para mostrar empatía necesitas comprender la forma en que las personas piensan, sentir sus emociones y entender sus necesidades.


Como lo señala un artículo del New York Times, cuando comprendes otras perspectivas (empatía cognitiva) y lees los sentimientos de otra persona (empatía emocional), puedes comunicarte de forma eficaz.


Como muy bien lo explica el Centro de Investigación y Educación sobre la Compasión de la Universidad de Stanford, la compasión es:


  • La cualidad más noble del corazón humano.

  • Una respuesta al dolor, la tristeza y la angustia, en la que respondes con amabilidad, empatía, generosidad y aceptación.

  • El sentimiento que surge al presenciar el sufrimiento de otro y que te motiva a ayudarlo.

  • Notar el sufrimiento de otra persona, sentir empatía, desear aliviar su malestar, y actuar de una manera que ayude a aliviar su sufrimiento.

Qué es la compasión.

Si la empatía es sentir las emociones de otra persona y comprenderla, la compasión es sentir un deseo genuino por su bienestar y hacer algo para ayudarla.


La compasión es empatía que se convierte en acción.


Es activamente hacer algo para aliviar el sufrimiento de las demás personas.


Como lo explica Thupten Jinpa, del Centro de Investigación y Educación sobre la Compasión de la Universidad de Stanford, la compasión es un sentimiento de preocupación que surge cuando nos enfrentamos con el sufrimiento de otra persona y nos sentimos motivados para aliviar ese sufrimiento. 


Sufrimiento puede ser cualquier tipo de emoción que genera malestar como dolor, preocupación, miedo, ansiedad, enojo, frustración, etc.


Desafortunadamente muchas personas tienen un concepto equivocado de lo que significa la compasión hacia uno mismo y hacia los demás.


La compasión no es sentir lástima, ni verte a ti, ni a los demás, como débiles.


No es pasividad, ni resignación.


Y tampoco es excusar comportamientos dañinos, dejar de poner límites sanos, o permitir que los demás te lastimen. 


La compasión es pasar de una posición de juez, en la que te juzgas a ti y a los demás, a una posición de humildad en la que puedes comprender el sufrimiento o la dificultad detrás de tus errores y de las equivocaciones de otros.


Es desear el bienestar de las demás personas y hacer algo para mejorar su bienestar.

Por eso, los líderes transformacionales son líderes empáticos.


Al igual que lo explica Entrepreneur, la empatía te ayuda a aumentar tus ventas y también impacta positivamente tu productividad y capacidad de innovación.


Además cuando muestras empatía en el trabajo puedes comprender mejor a las personas y aumenta tu capacidad de influir y de trabajar en equipo.


Y más importante aún, eres alguien que genera un impacto positivo en su entorno, que es lo que hace un buen líder.

Como lo explica un artículo de Forbes Magazine, la empatía te permite predecir el efecto que tendrán tus decisiones y acciones en las personas. 


También te permite liderar y desarrollar equipos porque te ayuda a inspirar y ganarte la lealtad de las personas.  


Además te ayuda a negociar y vender porque puedes captar lo que las personas desean.

Por qué son importantes la empatía y la compasión.


Son muchísimos los beneficios de la empatía y la compasión en tu vida personal y laboral.


La empatía y la compasión son fundamentales si quieres construir y mantener relaciones satisfactorias porque te ayudan a conectar con los demás.


Para conectar con otras personas necesitas tratarlas con comprensión y ponerte en sus zapatos.


Y también necesitas demostrar un interés genuino por su bienestar y ayudarlas.


Como lo demuestra la investigación de Ed Diener y Martin Seligman, conectarte con los demás de una manera significativa te ayuda a disfrutar de una mejor salud mental y física.


Además te ayuda a recuperarte más rápidamente de la enfermedad.


De hecho, las investigaciones muestran que, cuando sientes empatía, los vínculos que creas con los demás te ayudan a desarrollar mecanismos saludables para afrontar el estrés.


Por ejemplo, el estudio de Michael Poulin de la Universidad de Buffalo, sugieren que un estilo de vida compasivo puede mejorar la longevidad, ya que la compasión actúa como un amortiguador contra el estrés. 


Otros estudios demuestran que la empatía promueve habilidades que nos ayudan a manejar el estrés, ya que podemos regular nuestras emociones y relacionarnos mejor con los demás de manera positiva.


Por eso, la empatía y la compasión son fundamentales para el desarrollo de otras habilidades sociales como tus capacidades para escuchar activamente, gestionar tus emociones, ser flexible y adaptarte, y comunicarte asertivamente, entre otras.


Especialmente cuando sientes enojo o frustración por algo que hizo otra persona, la empatía es clave para solucionar los conflictos de forma constructiva.


También hay estudios que demuestran que la empatía te ayuda a establecer y mantener amistades, aumenta la satisfacción en tus relaciones íntimas y mejora la calidad de tus relaciones familiares.


Además, la empatía te ayuda a ampliar tu perspectiva; a conectarte con emociones positivas que te generan sensaciones de bienestar, y a disminuir la ansiedad y el miedo, así como la frustración y el enojo. 


Otras investigaciones demuestran que, en el ámbito laboral, la compasión te permite generar confianza y conexiones de mutua reciprocidad; impactar positivamente la cultura, el desempeño y el sentido de pertenencia, y te ayuda a manejar mejor la presión, reducir la ansiedad y ser más resistente al estrés laboral y al agotamiento.

De igual forma, los estudios de Jonathan Haidt, de la Universidad de Nueva York, muestran que las personas son más leales a los líderes que muestran compasión.


Y las investigaciones de Richard Boyatzis y sus colegas también muestran que las personas confían más en los líderes compasivos.


Lo cual es fundamental ya que la confianza es el corazón del liderazgo y de los equipos de alto desempeño.


Porque las personas solo te van a reconocer como líder si confían en ti. 


Solo puedes influir, ganarte el respeto de los demás, lograr que te escuchen y que sigan tus ideas, cuando te has ganado su confianza.


Además, para poder influir necesitas comprender a las personas, saber leer a tu equipo y detectar lo que tus colaboradores sienten, piensan y necesitan.


Como lo señala la Escuela de Negocios de Harvard, los líderes que se esfuerzan por comprender los sentimientos y perspectivas de sus colegas pueden comunicarse y colaborar de manera más eficaz con sus compañeros.


Los estudios de DDI también reportan que los líderes empáticos se desempeñan mejor a la hora de hacer coaching, lograr el compromiso de los demás y tomar decisiones.  


De hecho, la empatía es una de las habilidades de coaching para líderes más importantes y es fundamental para ser un líder coach.


A su vez, Daniel Goleman explica que la empatía es clave para un liderazgo efectivo, ya que le permite a los líderes comprender las perspectivas de las personas con quienes trabajan.


Goleman también señala que la compasión, entendida como preocuparse por el bienestar de otras personas y tomar acción para mejorar su bienestar, es un sello distintivo del liderazgo sobresaliente.


Son muchos los beneficios de un liderazgo empático y compasivo, que van desde disminución del estrés y retención del talento clave, hasta mejoras en las ventas, el desempeño y la productividad.


Por ejemplo, según la investigación de la consultora británica The Empathy Business, en la que se analizó la cultura de las 170 empresas con mejores índices financieros, las empresas que obtuvieron un mayor rendimiento también encabezan la lista de las empresas más empáticas.

Además los líderes que tratan a sus colaboradores con empatía son percibidos como líderes respetuosos.


Los resultados de una investigación de la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos, revelaron que el 72% de las personas calificaron el trato respetuoso como el factor principal que produce satisfacción laboral.


De hecho, uno de los trabajos principales de los líderes es inspirar a sus equipos y mantener ambientes laborales respetuosos, sanos, positivos y productivos.


Y la empatía y la compasión permiten que esto sea posible, ya que ayudan a levantar la moral en momentos de dificultad y estrés, permitiendo que el equipo se conecte con emociones positivas.


Como lo indican los resultados de una investigación, de la Escuela de Administración de Yale, los estados de ánimo son muy contagiosos en un equipo.


Por eso los líderes empáticos y compasivos ayudan a sus equipos a conectarse con estados de ánimo que permiten mantener un alto desempeño.


Es decir, que la empatía y la compasión también tienen un efecto positivo en los resultados.


Tal como lo señalan investigaciones presentadas en Harvard Business Review, los líderes que responden con compasión ante los errores de sus colaboradores obtienen mejores resultados que los jefes que reprenden a sus equipos.

Diversos estudios muestran los resultados positivos que obtienen los líderes empáticos y compasivos.


Por ejemplo, las investigaciones muestran que los líderes empáticos y compasivos contribuyen al empoderamiento y la productividad de sus colaboradores.


Y también ayudan a generar en sus colaboradores sentimientos positivos hacia el trabajo, gratitud hacia los líderes, y deseos de colaboración dentro de los equipos.


Los investigadores del Center for Creative Leadership estudiaron a más de 6.700 líderes de 38 países y encontraron que la empatía está relacionada positivamente con el desempeño laboral.


Descubrieron que los gerentes que fueron percibidos como empáticos, obtuvieron calificaciones más altas en su desempeño cuando fueron evaluados por sus jefes.

Para qué sirven la empatía y la compasión en el liderazgo.

Test de empatía y compasión:


Lee cada afirmación que encuentras a continuación y responde sí o no a cada una de ellas.


Una persona que muestra empatía y compasión es alguien que responde “sí” a la mayoría de las afirmaciones.


Es decir, alguien que la mayoría del tiempo se comporta de la siguiente manera:



  • Percibo las emociones de las personas, comunico lo que siento con respeto y verifico si mi percepción es correcta.

  • Me conmueve el malestar de los demás y hago algo para ayudarlos a aliviar su malestar.

  • Me intereso genuinamente por el bienestar de las personas, deseo su bienestar y las ayudo a sentirse mejor. 

  • Escucho activamente a las personas, sin interrumpirlas y sin juzgarlas, poniendo atención a su lenguaje no verbal y a su lenguaje paraverbal.

  • Me comunico de forma amable y respetuosa sin usar adjetivos que descalifican a las personas.

  • Cuando el comportamiento de otra persona me molesta, o cuando se equivoca, no juzgo, ni saco conclusiones, por el contrario hago preguntas para entender qué sucedió y cómo se siente la otra persona.

  • Me interesa comprender por qué las personas sienten y piensan de la forma en que lo hacen y hago preguntas para comprender cómo se sienten, qué piensan y qué necesitan. 

  • Puedo comprender las situaciones no solo desde mi punto de vista, sino también desde la perspectiva de otros.

  • Cuando otras personas manifiestan su malestar, yo puedo comprender sus sentimientos, así yo sienta diferente.

  • Cuando tomo decisiones y me comunico, tengo en cuenta cómo mis acciones impactan a las demás personas.

  • Soy flexible y puedo disculpar a otros cuando se equivocan.

  • Cuando los demás se equivocan, además de ver sus errores, también puedo reconocer sus contribuciones positivas y sentir gratitud por estas.

  • Soy consciente de mis emociones y estoy en conexión con ellas.

  • Soy amable conmigo cuando me equivoco.

  • Trato a los demás con calidez, amabilidad, aprecio, afecto y gratitud.

  • Me siento conectado/a con los demás y parte de un todo.

Si quieres saber si estás relacionándote con empatía y compasión, puedes usar las siguientes afirmaciones para autoevaluarte.

Características de las personas empáticas y compasivas.

Existen diferentes comportamientos que te impiden mostrar empatía y compasión.


Algunos de ellos son:


  • No cuestionas si la forma en que te percibes a ti o a los demás es la correcta. Por el contrario asumes, juzgas y sacas conclusiones sin validar si tu percepción es correcta.


  • Adoptas una posición arrogante en la que crees que tu forma de pensar o actuar es la correcta y que los demás están equivocados.


  • No inviertes tiempo en ayudar a las personas que te rodean cuando experimentan malestar.


  • Evitas estar en contacto con tus emociones y las emociones de otros. 


  • Cuando las personas te hablan, las interrumpes, las juzgas, piensas en cómo refutar lo que dicen, o miras tu teléfono o computador mientras te hablan.



  • No creas espacios para conocer a las personas y entender que sucede en su vida y cómo se encuentran.


  • Invalidas los sentimientos y las opiniones de otras personas.


  • Se te dificulta gestionar tus emociones y por eso actúas y te comunicas en piloto automático cuando sientes miedo, preocupación, enojo, frustración o estrés, sin pensar cómo tu comportamiento afecta a otros.


  • Cuando otros se equivocan, o no cumplen con tus expectativas, por lo general actúas con enojo, frustración o resentimiento.


  • Interactúas con otros de forma fría y distante.


  • Te juzgas duramente cuando cometes errores.


  • Criticas a las demás personas.


  • Cuando las personas manifiestan sus emociones las juzgas como “demasiado sensibles”.


Si te identificascon algunos de los comportamientos anteriores, existe una oportunidad para mejorar tu habilidad de mostrar empatía y compasión.


La buena noticia es que puedes aplicar desde ya las siguientes técnicas y construir relaciones más empáticas y compasivas en tu vida laboral, personal y liderazgo.

Qué te impide mostrar empatía y compasión.

Si quieres entrenar tu capacidad de aceptación también puedes revisar la técnica: Acepta y actúa.


Y la estrategia:  Salte del perfeccionismo saboteador. 


Adicionalmente, si sientes que ser perfeccionista te impide tratarte con empatía cuando te equivocas, puede ser útil que fortalezcas tu autoconfianza y autoestima.


De ser así, puedes usar las siguientes técnicas y estrategias:


11 estrategias para fortalecer la autoestima. 


10 técnicas para fortalecer la autoconfianza.


Ejemplos de pensamientos que te pueden ayudar a conectarte con la empatía son:


  • Somos humanos y es normal equivocarnos.


  • Acepto que nadie es perfecto, todos estamos aprendiendo.


  • Cada cual hace lo mejor que puede y enfrenta sus propios desafíos y dificultades.


  • Me acepto como soy, con mi luz y mi sombra.


  • Acepto a los demás como son, con su luz y su sombra.

Por eso, para salir del juicio y el perfeccionismo, necesitas asumir una posición empática y compasiva cuando se cometen equivocaciones o cuando no se alcanzan tus estándares de perfección.

Una manera de hacerlo es recordándote que es normal y humano cometer errores. 


Ten presente que la expectativa de perfección no es una expectativa realista, que por el contrario te lleva a juzgarte a ti y a los demás.


Y cuando juzgas te alejas de la empatía y se produce desmotivación.


Algo más proactivo que puedes hacer es recordar que tanto tú como los demás están luchando por lograr sus objetivos y ser felices, al mismo tiempo que enfrentan sus propios desafíos y dificultades.


Y para ser realmente empático/a y compasivo/a con los demás, también es importante que lo seas contigo.


Kristin Neff, profesora del Departamento de Psicología Educativa de la Universidad de Texas en Austin, explica que la compasión implica aceptar esas facetas de nuestra personalidad (o de la personalidad de otros), de las que quizás no estamos satisfechos y mostrarnos amables ante los obstáculos, recordándonos que todos enfrentamos dificultades.


La aceptación no es una actitud pasiva de resignación o de permisividad.

Por el contrario, es una actitud proactiva en la que en vez de pelear con esos aspectos de nuestra personalidad, o de la personalidad de otros, que no nos gustan, podemos observar con curiosidad nuestros pensamientos y sentimientos de molestia sin juzgarlos.


Porque al adoptar una postura empática, y dejar el juicio a un lado, es mucho más fácil descubrir dónde están los obstáculos, aprender y encontrar estrategias que nos ayuden a mejorar.


La empatía es una fuerza mucho más poderosa para generar crecimiento, mientras que el juicio desmotiva.


Entonces, para salir de la postura perfeccionista, puedes seguir los siguientes pasos:


Paso 1:


Reconoce a tu juez interno cuando aparece.


Por ejemplo, en el momento en que veas que te estás juzgando a ti o a los demás, puedes decir mentalmente lo siguiente:


“Estoy notando que mi mente está juzgando”.



Paso 2:


Observa con curiosidad y sin juzgar los pensamientos de juicio y las emociones que los acompañan.


No pelees con tus pensamientos, ni emociones. Acéptalos y déjalos pasar.


Aceptarlos no significa que te deben gustar, sino que puedes verlos como algo pasajero y recordarte que tú no eres tus pensamientos ni emociones, sino que eres ese testigo que los observa aparecer y desaparecer.


Por ejemplo, puedes decir mentalmente lo siguiente:


“Estoy pensando que “somos unos idiotas por habernos equivocado” y ese pensamiento me hace sentir frustración”.



Paso 3:


Elige pensamientos que te conecten con la empatía y la compasión hacia ti y hacia los demás.


Por ejemplo: 


“Es humano cometer errores y lo podemos solucionar”.

Cómo mostrar empatía: 17 técnicas para mostrar empatía y compasión.



Técnica 1: Acepta la no perfección.


Cuando esperas perfección y tus expectativas no se cumplen, es posible que te juzgues a ti o a los demás y que sientas frustración.


Y cuando juzgas no puedes mostrar empatía, porque el juicio es lo contrario a la empatía.


Y sin empatía no puede surgir el deseo compasivo de ayudar a los demás.


En una de mis columnas en Forbes Magazine, explicaba que cuando juzgas se afecta la autoconfianza para conseguir objetivos.


Y cuando juzgas, culpas, criticas o acusas a los demás, las personas no se sienten valoradas ni comprendidas. De hecho pueden sentirse irrespetadas.


Además, si ocupas una posición de liderazgo y no tratas a tus colaboradores con empatía cuando cometen errores, puedes perder la lealtad de tus colaboradores y se afecta tu capacidad para inspirar, motivar a tu equipo e influir.


Porque cuando eres duro contigo y con los demás se afectan la autoconfianza y la autoestima. 


Obviamente que es importante reconocer errores, pedir disculpas si corresponde, y trabajar en ser mejores cada día.


Sin embargo, cuando juzgas y reprochas te quedas atrapado en la culpa y el castigo.


Cuando juzgamos, nos alejamos de la compasión y perdemos nuestra capacidad para mostrar empatía, conectarnos con los demás, escuchar y construir relaciones de confianza. Si quieres liderar a otros, elige siempre el camino de la compasión, porque para que los demás confíen en ti necesitan sentirse comprendidos y libres de mostrarse como son.


Melanie Amaya

Mientras no cuestiones tus suposiciones y creas que todo lo que interpretas y concluyes es verdad, va a ser muy difícil que puedas mostrar empatía y compasión.


Entonces, para cuestionar tus suposiciones, puedes seguir los siguientes pasos:


Paso 1: 


Identifica tus interpretaciones, conclusiones, juicios o suposiciones.


Siguiendo con el mismo ejemplo de Daniel y Luis la suposición sería:


“Estoy suponiendo que Luis llegó tarde porque no le importa el trabajo, no está comprometido y no me respeta”.



Paso 2: 


Si tus suposiciones no son útiles, porque te impiden mostrar empatía y compasión, necesitas cuestionarlas.


Salte de la posición arrogante en la que crees que todo lo que piensas es correcto; que tu forma de actuar es la única válida, o que siempre tienes la razón.


Y adopta una posición humilde en la que reconoces que la manera en que te ves a ti o a los demás puede ser incorrecta.


Reconoce que puede que te equivoques; que tus suposiciones no sean correctas, y que existen muchas otras posibilidades que pueden explicar por qué la otra persona actuó de la manera en que lo hizo.


En vez de asumir que los demás actúan con mala intención o mala onda, recuerda que puede que estén enfrentando dificultades que desconoces.


Por ejemplo, Luis pudo haber llegado tarde porque su mamá está enferma y tiene que ayudarla en las mañanas antes de venir al trabajo.



Paso 3: 


Para saber qué sucede con los demás y salir de las suposiciones, lo mejor que puedes hacer es preguntar empáticamente qué les sucedió y cómo están.


Haz preguntas para comprender por qué las personas actúan de la forma en que lo hacen, cómo piensan y cómo se sienten.


Entonces en vez de saltar a conclusiones y juzgar, dale a los demás el beneficio de la duda haciendo preguntas que te permitan entenderlos.

Técnica 2: Cuestiona tus suposiciones.


Ya sabes que juzgar te impide mostrar empatía y compasión.


Por eso, otra técnica que puedes utilizar para sentir empatía y compasión es cuestionar tus suposiciones.


Tus suposiciones son interpretaciones, creencias, juicios o conclusiones.


Veamos algunos ejemplos:


1. Uno de tus compañeros de trabajo no entrega a tiempo un informe y tú sacas la siguiente conclusión:


“Mi compañero es un irresponsable”.


Este juicio te hace sentir enojo y te aleja de la empatía.


2. Una de tus amigas te dice que no puede ayudarte con algo que le pediste y tú lo tomas como un ataque personal porque interpretas lo siguiente:


“Nuestra amistad no es importante para ella”.


Esta interpretación te hace sentirte rechazado/a y te aleja de la empatía.


3. Veamos el ejemplo de Daniel y Luis:


Daniel es el jefe de Luis.


Un día Luis llegó nuevamente tarde a una reunión.


Daniel supuso que Luis había llegado tarde porque “no le importaba el trabajo y no estaba comprometido”.


Además al no cuestionar su suposición, se tomó el comportamiento de Luis como un ataque personal y concluyó que: “Luis no lo respetada”.


Como no cuestionó sus interpretaciones, sintió tanta rabia y frustración que no logró comunicarse con empatía.


De hecho usó una comunicación agresiva que afectó su relación con Luis


Esto es lo que nos sucede a todos cuando no cuestionamos nuestras suposiciones, y lo describe muy bien Chris Argyris en la Escalera de Inferencia.


La siguiente imagen, de la escalera de inferencia, te muestra lo que sucedió en la mente de Daniel desde el momento en que Luis llegó tarde, hasta el momento en que Daniel se comunicó sin empatía.


Te invito a que leas la escalera comenzando en el escalón 1 y terminando en el escalón 6:

Y esta curiosidad debe ser respetuosa. Es decir que no viene de un deseo egoísta por chismosear.


Sino de un interés genuino por sentir empatía hacia el otro y por querer ayudarlo compasivamente.


Además, cuando comprendes la situación de las demás personas, sus heridas, su historia, las dificultades que enfrentan, y su forma de pensar, es más fácil para ti entender por qué se sienten y actúan de la forma en que lo hacen.


Y esto te permite respetar los sentimientos, opiniones y límites de los demás.


Así como entender qué necesitan. 


Porque si supones que los demás necesitan lo mismo que tú necesitarías si estuvieras en su situación, puedes equivocarte porque cada persona es diferente.


Puede que en un momento de dificultad una persona necesite un consejo, mientras que otra no quiera consejos y solo quiera que la escuchen.


Entonces, algunos ejemplos de preguntas poderosas que puedes hacer para mostrar empatía y actuar compasivamente son:


  • ¿Cómo te sientes?
  • ¿Qué sucedió?
  • ¿Qué pasó?
  • ¿Por qué actuaste de esa manera?
  • ¿Cómo te hace sentir esa situación?
  • ¿Qué necesitas?
  • ¿Cómo puedo ayudarte?
  • ¿Hay algo que quieras hablar o compartir conmigo?
  • ¿Cómo ha sido esta situación para ti?


Después de preguntar, lo siguiente que puedes hacer es escuchar activamente con empatía.

Las preguntas poderosas son preguntas curiosas y abiertas que buscan entender cómo piensan y sienten las demás personas.


Además, cuando haces preguntas para comprender la perspectiva de los demás, y saber qué sienten y necesitan, estás demostrando interés por escucharlos y entenderlos, lo cual también es una forma de mostrar empatía y compasión.


Según la Universidad de California, Berkeley, dos de los hábitos de las personas altamente empáticas son la curiosidad y la escucha.


Preguntar con interés y curiosidad es tratar de entender el mundo en la mente de la otra persona.

Técnica 3: Haz preguntas poderosas que te permitan comprender al otro.

Si quieres comprender mejor cómo escuchar activamente y parafrasear, visita la sección: 15 técnicas para gestionar las relaciones.


10 tips para escuchar activamente y con empatía:


Ten en cuenta los siguientes tips para escuchar activamente y con empatía:


1. Trae tu mente al presente y enfoca toda tu atención en escuchar y observar a la otra persona.


2. Recuerda adoptar una postura de apertura en la que escuchas sin juzgar.


3. Si te distraes, y empiezas a pensar en otra cosa, o si te das cuenta que tu mente está emitiendo juicios, deja pasar tus pensamientos y vuelve a enfocar toda tu atención en la persona que te está hablando.


4. Escucha sin prisa y evita interrumpir. 


5. Evita hablar sobre ti, a menos que lo que vayas a compartir sea para ayudar y mostrar empatía, (lo entenderás con las próximas técnicas).


6. Evita aconsejar a menos de que te lo pidan. Puedes preguntarle a la persona cómo la puedes ayudar y así sabrás si lo que necesita es simplemente ser escuchada o si desea un consejo. 


7. Deja de lado cualquier distracción para enfocarte en observar a la otra persona.


8. Mantén contacto visual y asegúrate que la posición de tu cuerpo y tus gestos reflejan calidez, escucha, tranquilidad, respeto y apertura. 


9. Escucha las palabras de la otra persona, poniendo atención a su tono y volumen de voz, rapidez al hablar, gestos, movimientos y postura.


10. Trata de percibir las emociones de la otra persona.


Y una vez has terminado de escuchar puedes parafrasear.


Parafrasear es hacer un resumen de lo que escuchaste y terminar con una pregunta para verificar si comprendiste correctamente.


Por ejemplo:


“Quiero verificar si comprendí correctamente. Lo que entendí es que sientes preocupación, porque crees que tu trabajo está en riesgo. ¿Es así?”


De hecho, muchas veces el solo acto de escuchar es un acto compasivo, porque cuando permites que los demás se desahoguen los ayudas a aliviar su sufrimiento o molestia.  


Daniel Goleman, experto en inteligencia emocional en el trabajo,  explica que la escucha activa es vital para las relaciones que funcionan, porque te permite forjar conexiones más profundas a lo largo de tu vida al mostrar interés genuino en lo que la otra persona está diciendo y sintiendo.

Técnica 4: Escucha con empatía.  


Escuchar es otra forma en la que puedes mostrar interés por comprender a los demás y por lo tanto mostrar empatía.

Entonces, una técnica que puedes usar para crear esta conexión empática o rapport es la técnica del espejo.


En la técnica del espejo, al mismo tiempo que escuchas, imitas algunas de las posturas o gestos de la persona que estás escuchando.


No se trata de que imites absolutamente todo lo que hace, solamente algunas posiciones o gestos.


Para crear rapport usando la técnica del espejo puedes seguir los siguientes pasos:



Paso 1:


Escucha activamente enfocando toda tu atención en la otra persona.


Porque cuando escuchas activamente es más fácil conectarte y que tus movimientos se sincronicen de manera natural con el otro.



Paso 2:

 

Observa el lenguaje paraverbal y el lenguaje no verbal de la otra persona, y si es apropiado, imita algunas posturas o gestos que reflejen empatía.


Por ejemplo, si la otra persona está expresando alegría y está sonriendo, tú también puedes sonreír. 



Paso 3: 


Cuando la persona termine de hablar, y sea tu turno para hablar, usa las mismas palabras que usó la otra persona. 


Esto lo puedes hacer al mismo tiempo que usas otras de las técnicas de esta guía: parafraseo, preguntas poderosas, compartir emociones, usar un lenguaje apreciativo, dar retroalimentación, o validar emociones.


Por ejemplo si la otra persona te dijo que se siente agobiada, puedes preguntarle:


¿Qué te hace sentir agobiada?


O puedes decirle:


Entiendo que te sientas agobiada.



Adicionalmente, puedes compartir lo que observaste al escucharla. 


Por ejemplo, si la otra persona compartió una situación en la que se siente feliz, tú podrías decirle lo que percibiste: 


“Veo que cuando hablas sonríes, te brillan los ojos y se te ilumina el rostro”.

Técnica 5: Crea rapport.

Mientras escuchas activamente y con empatía, hay algo más que puedes hacer para conectarte emocionalmente y mostrar empatía.


Lo que puedes hacer es crear rapport.


Puedes ver el rapport en acción cuando dos personas están en conexión y realizan los mismos gestos o adoptan las mismas posturas cuando están hablando.


De acuerdo con las investigaciones científicas, además de las neuronas espejo, hay otra clase de neuronas que juegan un papel importante en la empatía: los osciladores.


Estas neuronas coordinan físicamente a las personas regulando cómo y cuándo sus cuerpos se mueven juntos. 


Por ejemplo, puedes ver los osciladores en acción cuando ves a la gente a punto de besarse; sus movimientos parecen un baile, un cuerpo respondiendo al otro sin problemas. 

La autenticidad es fundamental para ganarte la confianza de otros y crear una verdadera conexión emocional empática.


En otras palabras, para mostrar empatía y actuar con compasión, necesitas sentir empatía genuina.


No se trata de fingir la empatía, se trata de que te abras a estar en contacto con tus emociones y con las emociones de otros.


Solo así podrás sentir empatía y crear conexiones y lazos fuertes con los demás.


Entonces, una estrategia que puedes usar para generar esa conexión, y mostrar que de verdad comprendes a la otra persona, es compartir cómo te sientes.


Abrirte a entrar en conexión con tus propias emociones y las emociones de los demás, y compartir tus emociones y tus experiencias con autenticidad y honestidad.


Y, si es apropiado, compartir una historia personal en la que hayas vivido una situación similar a la de la otra persona, o en la que hayas sentido los mismos sentimientos.


Por ejemplo, si una colega te dice que está muy nerviosa porque va a realizar una presentación frente a un grupo grande de personas, tú podrías compartir que tú también has sentido nervios en momentos en los que has hablado en público.


Además, la empatía no es solamente sentir las emociones del otro, sino también expresar verbalmente el efecto que esas emociones tienen en ti.


Para hacerlo puedes escuchar activamente a la otra persona, percibir lo que sientes y expresarlo.


Veamos diferentes ejemplos de cómo puedes expresar lo que observas, percibes o sientes:



  • Cuando te escuchaba sentí dolor en tu historia. ¿Es eso lo que sientes? 

  • Al escuchar tu historia se me eriza la piel. ¿Cómo te sientes?

  • Cuando hablas veo que frunces el ceño y me da la impresión que estás preocupada. ¿Es así?

  • Siento mucha ternura al escucharte.

  • Te escucho hablar con rapidez y te siento acelerado. ¿Cómo te sientes.

  • Lamento mucho que estés pasando por esa situación. Me duele verte así y me gustaría poder aliviar tu malestar.

  • Siento un nudo en la garganta cuando te escucho.

  • Te entiendo, yo también he pasado por esa situación y he sentido lo mismo que tú estás sintiendo.

Técnica 6: Identifica y comparte emociones.


Según la Universidad de California, Berkeley, aunque escuchar atenta y abiertamente es uno de los hábitos de las personas altamente empáticas, crear un fuerte vínculo empático requiere ir más allá de escuchar.


Requiere hacerte vulnerable.


Lo cual significa quitarte la máscara y revelar tus sentimientos, porque la empatía se construye cuando existe un entendimiento mutuo, un intercambio de nuestras creencias y experiencias más importantes.



Lideramos con efectividad cuando, ante los errores de los demás, en vez de reaccionar impulsivamente, nos conectamos con la compasión y recordamos que la otra persona también es un ser humano que hace lo mejor que puede para alcanzar sus metas y lidiar con sus dificultades. Tal vez los desafíos de esa persona sean diferentes a los tuyos, pero todos tenemos nuestras fortalezas y desafíos. Tú también eres un ser humano y también te equivocas.


Melanie Amaya


'No podemos presumir que sabemos exactamente lo que otra persona está sintiendo y pensando, pero aun así sabemos mucho el uno del otro. Sabemos que las personas quieren ser queridas y que no quieren ser odiadas.  Sabemos que la mayoría de nosotros somos duros con nosotros mismos; que a menudo reaccionamos emocionalmente; pero que queremos ser de ayuda de alguna manera. Sabemos que, en el 

nivel más básico, todo ser vivo desea la felicidad y no quiere sufrir'


Pema Chodron.Abrazar lo inabrazable: Vivir De Todo Corazón En Un Mundo Descorazonador.


Ejercicio 4:


Este ejercicio busca que te pongas en los zapatos de la otra persona, recordando esos aspectos que como seres humanos tienen en común.


Para eso puedes respirar profundo y lentamente repetir las siguientes frases:


  • Al igual que yo esta persona enfrenta dificultades en su vida y está haciendo lo mejor que puede.

  • Al igual que yo esta persona enfrenta sus propias batallas internas.

  • Al igual que yo esta persona intenta ser feliz, satisfacer sus necesidades y cumplir sus objetivos.

  • Al igual que yo esta persona está aprendiendo y comete errores.

  • Al igual que yo esta persona trata de defenderse o protegerse cuando se siente amenazada o en peligro.

  • Al igual que yo esta persona está intentando evadir el dolor o el sufrimiento.

  • Al igual que yo esta persona tiene miedo de poner en riesgo lo que es importante para ella.

  • Al igual que yo esta persona siente dolor, miedo, preocupación, enojo, frustración.

  • Al igual que yo esta persona a veces es dominada por sus emociones y en ocasiones le es difícil gestionar lo que siente.

  • Al igual que yo esta persona es humana y no siempre se comunica de forma asertiva.

  • Al igual que yo esta persona busca ser amada y valorada.

Técnica 7: Imagina que eres el otro.


Hay varios ejercicios que puedes hacer para realmente ponerte en los zapatos del otro.


Para poder comprender su perspectiva, sus emociones y sus acciones.


Porque una vez sientes empatía, puedes adoptar una actitud compasiva para ayudar a los demás.


Veamos algunos ejemplos de algunos ejercicios en los que imaginas que estás en la situación de la otra persona y te pones en sus zapatos:


Ejercicio 1:


Una práctica que puedes realizar, para desarrollar tu capacidad de ponerte en los zapatos de los demás, es pensar en un ser querido que esté viviendo una situación difícil o que esté emocionalmente afectado.


  • Imagina las emociones que esa persona está sintiendo.


  • Después imagina que eres tú quien está sintiendo esa emoción, o viviendo esa dificultad.


  • Imagina lo feliz que te sentirías si otra persona deseara que tu malestar terminara o se resolviera tu situación.


  • Vuelve a pensar en tu ser querido y conéctate con el deseo de que su malestar termine o la situación difícil se resuelva.


  • Permite que se despierte en ti ese deseo por aliviar su malestar.


  • Y piensa qué puedes hacer para aliviar su malestar.


Ejercicio 2:


Este ejercicio lo puedes realizar cuando veas que estás juzgando a otra persona y su comportamiento te genera dolor, frustración o enojo.


El objetivo de este ejercicio es que intentes ver las situaciones desde la perspectiva de la otra persona.


  • Imagínate que tú eres esa persona y que estás enfrentando dificultades que te producen dolor o el miedo.


  • Imagina lo difícil que sería estar en sus zapatos y las emociones, miedos, preocupaciones o dolor que sentirías en su situación.


  • Imagina cómo te sentirías si estuvieras en su lugar.


  • Imagina cómo interpretarías la situación y cómo actuarías si estuvieras dominado por el dolor o el miedo.  

Ejercicio 3:


Si el ejercicio anterior no funciona y es difícil para ti apagar la voz de tu juez interno, usa tu imaginación para imaginar qué situaciones dolorosas vivió esa persona que la llevan a comportarse de la forma en que lo hace.


  • Imagina posibles situaciones difíciles que puede estar viviendo esa persona que la hacen sentir inseguridad, miedo o dolor y la llevan a reaccionar de la forma en que lo hace.


  • No importa si no sabes a ciencia cierta cuál es la situación que causa sus inseguridades, dolor o miedo. Lo importante es que pienses que existe una situación que desconoces, que hace que esta persona sienta dolor o miedo y que la lleva a actuar así para protegerse.


  • Reconoce que esta persona está viviendo una batalla interna luchando con sus propias heridas, miedos o inseguridades.


  • Ahora imagina que tú eres la otra persona y piensa cómo te sentirías si fueras tú quien estuviera sintiéndose de alguna forma amenazado o herido.


  • Después imagina que en esa situación en la que te sientes amenazado o herido, otra persona te trata con empatía y compasión.


  • Imagina que haría esa persona para mostrar empatía y aliviar tu malestar.


  • Y después, imagina cómo te sentirías si eres tratado con empatía y compasión. 


  • Cuando termines de imaginar, piensa si puedes tratar a la otra persona con la empatía y compasión que imaginaste.

Por ejemplo, si es apropiado, puedes sonreír, abrazar, agarrar la mano de otra persona, poner tu mano en su hombro, asentir con la cabeza, o hablar con un tono de voz amable.


Si quieres ver más ejemplos de cómo usar un lenguaje apreciativo verbal y no verbal, visita la sección de esta guía: 15 técnicas para gestionar las relaciones.

Técnica 8: Usa un lenguaje apreciativo. 


Usas un lenguaje apreciativo cuando con tus palabras, gestos, voz y movimientos expresas calidez, aprecio o validación. 


Cuando agradeces, felicitas y expresas admiración o cariño.


Cuando reconoces las cualidades de las otras personas, sus esfuerzos, avances y logros.


Porque cuando reconoces cómo esta persona causa un impacto positivo con su forma de ser o acciones, es mucho más fácil para ti sentir agradecimiento y mostrar aprecio.


Estos son algunos ejemplos de frases empáticas, en las que usas un lenguaje apreciativo cuando otras personas están enfrentando dificultades:


  • Puedo ver tu fortaleza y resiliencia para enfrentar esta situación. 

  • Gracias por compartir conmigo cómo te sientes. 

  • Admiro tu autenticidad.

  • Aunque te hayas equivocado, te veo avanzando. Siéntete orgulloso de tus avances. 

  • Me siento orgullosa de ti.

  • Eres importante para mí y tienes mi apoyo.

  • Sé lo difícil que fue llegar hasta acá, te felicito.

  • Gracias por confiar en mí y compartir conmigo lo que piensas y sientes, lo valoro mucho.

  • Gracias por tu esfuerzo y por todo lo bueno que has hecho por mí.

  • Tu capacidad para luchar es inspiradora. 

  • Eres un ejemplo de perseverancia.

  • No debe ser nada fácil hablar de esto. Admiro tu valentía para abrirte y compartir. 


Además de usar un lenguaje apreciativo verbal, si es apropiado, también puedes usar un lenguaje apreciativo no verbal.


Mostrando calidez en tus gestos, tono de voz, y movimientos.

Si quieres ver más ejemplos de cómo usar una comunicación asertiva, visita la sección de esta guía: 15 técnicas para gestionar las relaciones. 


Y si quieres aprender cómo comunicarte de forma asertiva, en nuestra Guía de Comunicación Asertiva, encuentras TODO sobre comunicación asertiva.


Encuentras cada una de las técnicas anteriores y 40 técnicas diferentes que puedes usar, dependiendo de cuál sea la situación específica que enfrentas.


En nuestra guía encuentras técnicas que puedes aplicar ya mismo, con pasos y ejemplos. 


Visita la guía aquí: Guía de Comunicación Asertiva


Para que tu retroalimentación sea asertiva y empática, también es importante que expreses tu punto de vista, emociones y necesidades en primera persona.


Por ejemplo:


A mí me gustaría que me entregues los informes puntualmente.


Necesito que cumplas con los plazos que acordamos.


Yo me sentí molesto cuando no recibí la información a tiempo.


Yo creo que podrías organizarte mejor si planeas tu día al iniciar la jornada laboral. ¿Tú cómo lo ves?


¿Me pregunto si hay otra forma en la que te puedes organizar para garantizar que cumples con los plazos puntualmente?


Quiero compartir contigo la forma en la que yo veo esta situación.



Adicionalmente, antes de dar retroalimentación, puedes escribir lo que quieres decir, revisar si es empático y preguntarte si tu mensaje está ayudando a la otra persona de alguna forma, y si lo que vas a decir es necesario y amable.


Recuerda que cuando no muestras empatía y compasión, las personas se sienten atacadas y atacan de vuelta, cortan la conversación, o tratan de huir de la conversación dándote la razón sin estar realmente de acuerdo.


Entonces, para que los demás te escuchen con receptividad, tu retroalimentación debe ser asertiva y empática.


Porque esta forma de comunicación es la más efectiva.


A continuación encuentra algunos ejemplos más:



Uno de los muchos beneficios de la práctica de la meditación es que nos enseña a ser más compasivos con nosotros mismos y con los demás. Cuando somos más compasivos, somos más empáticos. Cuando somos más empáticos, escuchamos mejor. Cuando escuchamos mejor, generamos más confianza. Cuando generamos más confianza, nuestra capacidad de liderar se hace más fuerte.


Melanie Amaya

Usa adjetivos calificativos únicamente para reconocer aspectos positivos de la forma de ser de las personas, como por ejemplo:


  • Eres muy inteligente.

  • Eres muy empático.

  • Eres muy responsable.

Y asegúrate de NO usar adjetivos que descalifiquen la forma de Ser de las demás personas.


Por ejemplo, si uno de tus colaboradores no te entregó a tiempo un informe y tú le dices: “Eres un irresponsable”...


… estarías juzgando su Ser y eso es todo lo contrario a mostrar empatía.


Y también es importante que evites generalizaciones y hables de hechos concretos y específicos.


Por ejemplo, generalizar sería decir algo como lo siguiente:


“Tú nunca entregas a tiempo lo que te pido”.


Entonces, para comunicarte empática y asertivamente, en vez de usar adjetivos que descalifican y generalizar, puedes mencionar cuáles fueron las acciones específicas que realizó la otra persona y cuál fue el efecto de estas acciones.


Por ejemplo:


“Ayer no me entregaste el informe a tiempo. Sin la información de tu informe yo no pude responderle al cliente de manera puntual”.


Veamos diferentes ejemplos de una retroalimentación que juzga la forma de ser las personas y una retroalimentación asertiva, en la que empáticamente se señalan acciones específicas y el impacto de estas acciones:

Técnica 9: Da retroalimentación empática y asertiva. 


Para que tu retroalimentación sea asertiva, debe ser empática, al mismo tiempo que es honesta.


Puedes lograr que tu retroalimentación sea empática usando el lenguaje apreciativo.


Es decir, incluyendo agradecimientos o reconocimientos.


Veamos la diferencia entre una retroalimentación asertiva y empática, que incluye el lenguaje apreciativo, y otra que no es empática:

Los ciegos empezaron a discutir y cada uno defendía rígidamente su opinión de acuerdo a su propia experiencia.


Y aunque ninguno percibía al elefante en su totalidad, en parte cada uno estaba en lo correcto.


Entonces para sentir empatía puedes recordar que cuando los demás sienten o piensan distinto a ti, no necesariamente están equivocados, sino que han tenido experiencias diferentes y por eso están percibiendo la realidad desde una perspectiva distinta.


Que tengas la razón no quiere decir necesariamente que la otra persona esté equivocada. Puede ser que cada uno experimente diferentes partes de la realidad.


Que cada uno vea la realidad desde un lugar diferente.


Entonces, una forma de mostrar empatía es expresar verbalmente que entiendes cómo se sienten las demás personas.


Decirles que comprendes cuando algo es importante para ellas. 


No necesitas sentir o pensar igual que el otro para comprenderlo.


Por ejemplo, imagina que a tu equipo de trabajo le han asignado un nuevo proyecto.


Puede que tú sientas confianza en las capacidades del equipo para sacar adelante el proyecto.


Pero puede que uno de tus compañeros de equipo piense que el proyecto es muy complejo y esté preocupado de no poder realizarlo con éxito.


Si le dices a tu compañero algo como por ejemplo:“No seas bobo, es un proyecto muy fácil”...


… no estás mostrando empatía, porque estás invalidando las emociones de tu compañero.


Otro ejemplo, supón que para ti celebrar tu cumpleaños no es importante. Pero para una amiga tuya sí lo es.


Y tu amiga te dice que está triste porque no la felicitaste en su cumpleaños.


Si tú le respondes: “El cumpleaños es solo un día más”...


… estás invalidando sus sentimientos porque ella sí siente su cumpleaños como algo importante.


Entonces para mostrar empatía puedes usar frases empáticas en las que validas las emociones, perspectivas y necesidades de los demás.


Vemos algunos ejemplos de estas frases:


  • Te entiendo.

  • Es normal que te sientas así.

  • Entiendo por qué es importante para ti.

  • Comprendo porque ves la situación de esa manera.

  • Entiendo por qué te sientes así.

  • Comprendo tu punto de vista.

  • Entiendo lo que significa para ti.

  • Entiendo lo difícil que debe ser para ti.

  • Se oye como una situación muy desafiante.

  • Debe ser muy difícil por lo que estás pasando.

  • Respeto tu punto de vista.

  • Entiendo por qué interpretaste lo que dije de esa manera. 

  • Lamento mucho que te hayas sentido así. 

  • Déjame volverlo a decirlo de una forma distinta, para expresar mejor lo que quería decirte.

La parábola india de Los Ciegos y el Elefante, cuenta la historia de seis ciegos que no sabían lo que era un elefante.


Como no lo podían ver, empezaron a tocarlo.


Cada ciego tocaba una parte del elefante diferente.


El ciego que tocó la pata dijo que el elefante era como el tronco de un árbol.


El que palpó la trompa expresó que el elefante era como una serpiente.


El ciego que tocó su oreja dijo que el elefante era como un abanico.


El que tocó su cola afirmó que parecía una cuerda.


Otro tocó al elefante en el costado y dijo que el elefante era como una pared.


Y el ciego que tocó su colmillo dijo que era como la punta de una lanza.

Técnica 10: Valida las emociones, perspectivas y necesidades de los demás.

Ya sabes que para actuar con compasión necesitas sentir empatía.


Y sentir empatía va más allá de sentir las emociones de otras personas.


Significa comprender a los demás y validar sus emociones y perspectivas, así tu sientas o pienses distinto.


Puedes pensar o sentir distinto y al mismo tiempo entender por qué las personas piensan o sienten de la forma en que lo hacen.

Identifica las emociones físicas en tu cuerpo porque, por lo general, tus emociones se manifiestan en tu cuerpo cómo sensaciones físicas.


Por ejemplo, supón que uno de tus colaboradores no siguió una de tus instrucciones y estás sintiendo miedo porque crees que no se van a cumplir los objetivos.


En ese caso, puede que sientas el miedo en tu cuerpo al sentir tu corazón latir con más rapidez.



Paso 2:


Ahora piensa que quien siente ese miedo no eres tú, sino que es tu ego.


Por lo general tu ego se siente herido o amenazado por algo que otra persona hizo o dijo, o por algo que esperabas que la otra persona hiciera y no hizo.


En ese momento puedes darle un nombre específico a la emoción que está sintiendo tu ego. Por ejemplo puedes decirte:


“Me doy cuenta que mi ego está sintiendo miedo. Miedo a que mi colaborador no adopte mis ideas y se ponga en riesgo el cumplimiento de los objetivos”.



Paso 3:


Identifica los pensamientos que te hacen sentir así.


Estos pensamientos pueden ser creencias, juicios, interpretaciones, suposiciones o conclusiones. 


Por ejemplo, un pensamiento puede ser:


“Si no se siguen mis instrucciones no vamos a poder alcanzar las metas”.



Paso 4:


Recuerda que tu ego es solo una parte de ti.


Tú no eres tu ego, tú eres ese Ser capaz de observar al ego.


En esos momentos puedes tomar distancia de tu ego, encontrar una forma de pensar más útil, hablarte y decirte algo como por ejemplo:


“Veo que mi ego se siente herido/asustado y está interpretando como un ataque/amenaza lo que está sucediendo. Yo sé que la otra persona no está actuando con intención de hacerme daño. Posiblemente la otra persona está actuando dominada por su ego”.



Paso 5:


Piensa cómo puedes responder a la situación con empatía y compasión, en vez de responder desde tu ego.


Acuérdate que si el otro está actuando dominado por su ego y tú respondes de la misma manera, no vas a mostrar empatía ni compasión.



Estos 5 pasos te ayudan a tomar perspectiva, para que en vez de responder impulsivamente y sin empatía, puedas hacer una pausa para observarte y ver la situación de una forma más objetiva.

Cuando haces esto gestionas las emociones que te impiden sentir empatía y que están ocupando toda tu energía emocional.


Y al gestionar esas emociones le abres espacio a la empatía y la compasión.


Este es solo un ejemplo de una situación y una técnica en la que tus emociones te impiden mostrar empatía y compasión.


A su vez, hay muchísimas situaciones diferentes con técnicas apropiadas para cada situación.


En las siguientes secciones de nuestra guía de inteligencia emocional encuentras muchas más estrategias para gestionar tus emociones:


  • 15 técnicas de gestión emocional. 


  • 14 técnicas para manejar el miedo y la ansiedad. 


  • 13 estrategias para manejar la frustración y el enojo.


  • 15 estrategias para manejar el estrés.


  • 9 ejercicios para desarrollar la autoconsciencia. 


  • 11 técnicas de automotivación. 


  • 15 estrategias para dejar de postergar.

Tal vez te interese tomar nuestro test gratuito de inteligencia emocional: Test de Inteligencia Emocional. 

Existen diferentes técnicas y estrategias para desarrollar tu autoconsciencia y gestionar tus emociones.


Una de las técnicas que puedes usar, especialmente en los momentos en los que te molesta el comportamiento de otra persona, consiste en identificar tu ego y el ego de las demás personas.


Porque cuando el ego nos domina, tomamos una actitud egocéntrica.


El ego es el que cree que es el centro de todo.


El que ve amenazas donde no las hay.


El que se toma como un ataque personal el comportamiento de otras personas. 


Y por lo general detrás de las emociones de enojo, rabia, ira o frustración, se esconde el miedo o el dolor.


Miedo a perder algo importante para ti, o miedo a que se ponga en riesgo algo importante para ti.


Dolor por haber recibido algo que no deseabas, o dolor por no haber recibido algo que deseabas.


Entonces, para gestionar tus emociones y responder con empatía puedes tranquilizar a tu ego siguiendo los siguientes pasos:


Paso 1:


Haz una pausa, respira profundo y observa lo que estás sintiendo.

Técnica 11: Sé consciente de tus emociones y gestiónalas. 


En muchas ocasiones lo que te impide actuar con empatía y compasión son tus propias emociones.


Por ejemplo, cuando no sabes manejar el estrés puede que respondas a las situaciones estresantes con irritabilidad e impaciencia.

Si no sabes gestionar el enojo y la frustración, posiblemente juzgues; no puedas ponerte en los zapatos del otro y mucho menos vas a querer ayudarlo.

O puede suceder que tus propias inseguridades y miedos no gestionados te impidan actuar con empatía.


Miedo a verte débil, miedo a que te lastimen, miedo a perder autoridad o el respeto de otros.

Miedo a que te juzguen, miedo a ponerte en un lugar vulnerable, miedo a que se dañe tu imagen.

Si no sabes gestionar todas estas emociones va a ser más difícil para ti responder a las situaciones con empatía y compasión.

En muchas de las situaciones en las que sientes estrés, frustración, enojo, miedo, preocupación o ansiedad, en el fondo lo que sucede es que te sientes amenazado/a, bien sea por una amenaza real o por una amenaza percibida por tu mente.

La autoconsciencia y la gestión emocional son habilidades de inteligencia emocional fundamentales para mostrar empatía y compasión.

La gestión emocional es tu habilidad para regular tus emociones. Para transformarlas, canalizarlas o manejarlas de tal forma que puedas responder a las situaciones de forma efectiva y consciente.

Y la autoconsciencia es tu habilidad para observarte y ser consciente de tus pensamientos y emociones, y entender cómo estos impactan tu comportamiento, relaciones y resultados.

Como lo explica Daniel Goleman, en uno de sus artículos, la autoconsciencia es tu capacidad de reconocer y comprender tus reacciones emocionales y es la base de muchas de las otras competencias de inteligencia emocional. 

La autoconsciencia es necesaria para desarrollar tu habilidad de gestionar tus emociones y de mostrar empatía, porque para comprender las emociones de los demás, necesitas comprender tus propias emociones.

Existen diferentes ejercicios que te pueden ayudar a conectarte con lo mejor de ti, para relacionarte contigo y con los demás con empatía y compasión. 


Veamos algunos ejemplos:


Ejercicio 1:


Usa tus valores como una fuente de automotivación. 


Por ejemplo, puedes pensar que la empatía y la compasión son valores y proponerte actuar en coherencia con estos valores.


O por ejemplo, si para ti es importante tratar a los demás con amor, o amabilidad, o si el respeto y la humildad son parte de tus valores, puedes usar todos estos valores como las brújulas que guíen tu comportamiento.


Y cada vez que te moleste el comportamiento de otra persona, puedes usar mantras o afirmaciones para recordarte eso que valoras y que es importante para ti. 


De hecho puedes tener estos mantras en un lugar visible y leerlos todos los días.


Ejemplos de algunos mantras que puedes usar son:


  • Para mí es importante tratar a los demás con respeto.

  • La empatía y la compasión son importantes para mí.

  • Yo elijo ser una persona bondadosa.

  • Yo valoro la amabilidad y quiero ser un ejemplo de amabilidad.

  • Cuando muestro empatía y compasión dejo una huella positiva en mi vida y en el mundo.

  • El amor es uno de mis valores y quiero que mis acciones sean coherentes con mis valores. 

  • Elijo conectarme con la humildad y reconozco que puedo equivocarme y que el punto de vista de los demás también es válido.

  • En algunas situaciones es más importante ser amable con los demás que demostrar que tengo la razón.


Ejercicio 2:


El Dalai Lama sugiere un ejercicio para iniciar tu día estableciendo la intención de ser amable y bondadoso con los demás.


Puedes hacer el ejercicio leyendo las siguientes palabras del Dalai Lama al iniciar tu día:


“Hoy soy afortunado por haberme despertado, por estar vivo, y tener una preciosa vida humana, no la voy a desperdiciar. Voy a usar todas mis energías para desarrollar mi ser; para expandir mi corazón hacia los demás, y para lograr la iluminación para el beneficio de todos los seres. Voy a tener pensamientos amables hacia los demás; no me voy a enojar ni a pensar mal sobre los demás, y voy a beneficiar a los demás tanto como pueda'.



Ejercicio 3:


Conéctate con la dimensión espiritual de la Vida, con la fuente de energía creadora del Universo que nos habita y sostiene.


Si crees en un Dios, Divinidad, Gran Espíritu, Ser Creador, o Alma, en los momentos en que te moleste o te duela el comportamiento de otra persona, piensa que te diría este Ser Superior.


Piensa cuál sería su consejo.


Cierra tus ojos, respira profundo y entrégale tus emociones.


Pídele que transforme tus emociones y pensamientos en entendimiento y empatía y que te ayude a actuar con empatía, compasión y sabiduría.


Y si crees en la Energía, el Universo, el Prana, el Chi, la Fuente, la Vida, o el Cosmos, realiza cualquier actividad que te permita conectarte con estas fuerzas, como por ejemplo meditar, estar en contacto con la naturaleza o apreciar la abundancia en la vida.


Piensa cómo sería responder desde la mejor versión de ti, desde el amor que existe en tu interior.

Uno de mis líderes favoritos, el Dalai Lama, constantemente habla de la importancia de la compasión, la bondad y la amabilidad.


Cuando te conectas con la bondad y la amabilidad, es mucho más fácil para ti mostrar empatía y actuar con compasión, porque te estás conectando con lo mejor de ti.

Técnica 12: Conéctate con lo mejor de ti.


Independence University explica que si te preguntas cómo mostrar compasión en una relación o en tu trabajo, una de las mejores cosas que puede hacer es mostrar amabilidad.

Culpas y adoptas una posición defensiva cuando acusas a los demás, haciéndolos responsables por lo que sucede y por lo que sientes, en vez de tomar responsabilidad por tu emociones y acciones.


Por ejemplo: 


  • “Eres un egoísta”. 

  • “Yo no te importo”. 

  • “Me haces poner de mal humor”.

En otras palabras, juzgas, sacas conclusiones, te tomas personal el comportamiento de otros, o te pones en el lugar de víctima.


“Las personas reactivas ... a menudo se ven afectadas por su entorno físico. Encuentran fuentes externas a las que culpar por su comportamiento'. Stephen Covey.



Dan Siegel profesor experto en empatía y compasión de la Universidad de California, explica que culpas a los demás cuando crees que ellos son los causantes de los problemas.


Si hay un problema en el trabajo, la otra persona lo está ocasionando. 


Si hay un problema en la familia, la otra persona es quien lo ocasiona. 


Si hay un problema en una relación, es la otra persona quien lo ocasiona.


En mi trabajo como coach, acompañando a miles de profesionales, líderes y equipos a desarrollar sus habilidades, he observado que por lo general lo que nos lleva a adoptar esta actitud defensiva es el miedo y la ansiedad.


De hecho, el miedo y la ansiedad que no son bien gestionados, no solo afectan tu capacidad de mostrar empatía, sino también tus demás habilidades de liderazgo.


Cuando sientes miedo y ansiedad puede que interpretes como una amenaza el comportamiento de otra persona y te pongas a la defensiva, culpándola y alejándote de la empatía y la compasión.


Y si no paras a reflexionar y cuestionarte cómo contribuiste a esta situación, entonces ¿cómo puedes salir de la culpa y la defensividad?


Recuerda que tus interpretaciones o suposiciones tienen un efecto directo sobre tus emociones.


Por ejemplo, si la otra persona no actuó de la forma en que esperabas y tu interpretación es la siguiente: “No le importo. No le importa nada”.


Posiblemente sientas rechazo, enojo o dolor.


Entonces muchas veces lo que te lleva a sentirte cómo te sientes, no es necesariamente lo que hizo o no hizo la otra persona, sino la forma en que tú interpretaste su comportamiento.


Por eso es importante cuestionar tus juicios, suposiciones e interpretaciones.


Entonces, puedes salir de la culpa y la defensividad siguiendo los siguientes pasos:


Paso 1:


Lo primero que puedes hacer es escuchar a tu cuerpo para darte cuenta que estás en modo defensivo.


Tu cuerpo te avisa en qué momento te estás poniendo a la defensiva porque estás produciendo adrenalina y cortisol, preparándote para huir o atacar.


Por ejemplo, puedes sentir cómo se acelera tu corazón y tu respiración, o que tus músculos se tensan.



Paso 2:


Una vez reconoces que te estás poniendo a la defensiva pregúntate si lo que percibes es una amenaza real o una amenaza percibida.


Por ejemplo, una amenaza real puede ser que una persona te esté atacando físicamente, en ese caso obviamente necesitas protegerte y ponerte a salvo.


Una amenaza percibida puede ser que interpretaste el comportamiento de una persona como una amenaza pero que realmente no lo es.


Por ejemplo, cuando uno de tus compañeros dijo que no estaba de acuerdo con tu propuesta, tú asumiste que su intención fue hacerte quedar mal frente a todo el equipo y sentiste tu imagen amenazada.


Pero en realidad esa es tu interpretación y no necesariamente es la verdad, pueden haber muchas otras razones por las que tu compañero dijo que no estaba de acuerdo con tu idea.



Paso 3:


En vez de culpar al otro recuerda que es posible que tu interpretación no sea correcta.


Y en vez de atacar hazte las siguientes preguntas para bajar la guardia o hacerte responsable por la parte que te corresponde:


  • ¿Qué diferentes razones pueden haber llevado a la otra persona a comportarse de la forma en que lo hizo?

Por ejemplo, puede que tu compañero dijera que no estaba de acuerdo porque en su experiencia hay otras opciones que pueden ser más efectivas. 


  • ¿De qué forma yo he contribuido a esta situación?

Por ejemplo, tal vez como estás a la defensiva no estás escuchando activamente y eso ha creado malentendidos.


Si sientes que es difícil para ti salirte de la culpa y la defensividad, puedes utilizar las técnicas de la sección: 13 estrategias para manejar la frustración y el enojo.

Técnica 13: Salte del juicio y la defensividad.

No puedes mostrar empatía y compasión cuando estás culpando y acusando a otros.


De acuerdo con John Gottman, dos de los cuatro comportamientos que afectan tu comunicación y relaciones son culpar a los demás y adoptar una actitud defensiva.


Culpar y adoptar una actitud defensiva te alejan de la empatía y la compasión.

Para mostrar empatía y actuar con compasión, necesitas sentir empatía.


Entonces si quieres desarrollar tu capacidad para sentir empatía, puedes incluir en tu rutina este tipo de prácticas compasivas.


A continuación encuentras esta práctica para la empatía y compasión que te tomará tan solo 5 minutos:  


Meditación de la amistad para la empatía y la compasión.


También encuentras esta Meditación de la Amistad en Itunes, Spotify y Soundcloud en nuestro Podcast: Amayaco Podcast de Liderazgo.


Tal vez te interese escuchar el episodio de nuestro podcast:

 
Liderazgo,mindfulness e inteligencia emocional. 

En estos estudios se han utilizado resonancias magnéticas en las que se ha visto como el área del cerebro encargada de la empatía se activa al practicar ciertos tipos de meditación.


A estos tipos de meditación, o prácticas de mindfulness, se les han dado diversos nombres: Meditación de la Compasión, Meditación de la Amistad, Metta, Meditación de la Bondad Amorosa, o Meditación del Amor y la Amabilidad. 


En este tipo de meditaciones, se desea bienestar a otros seres, tanto a seres queridos como a las personas que nos molestan o con quienes tenemos una relación difícil.


Por ejemplo, las investigaciones de la Universidad de Wisconsin-Madison estudiaron el efecto de este tipo de meditación compasiva en el cerebro.


Sus estudios revelaron una actividad significativa en la región del cerebro que juega un papel clave en el intercambio de emociones, la empatía, y la percepción del estado mental y emocional de los demás.


Como lo explican los investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, cultivar la compasión y la bondad, a través de la meditación, afecta las regiones del cerebro que pueden hacer que una persona se sienta más empática con los estados mentales de otras personas.

Técnica 14: Meditación y mindfulness.


Científicamente se han realizado diversos estudios en los que se ha observado el efecto de la meditación en el cerebro.


Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Yale investigó las regiones del cerebro que pueden ayudarnos a desear lo mejor a los demás.

Porque cuando lo haces les estás demostrando que te interesa su bienestar.


Por ejemplo, si es genuino y si de verdad lo sientes, puedes usar las siguientes frases:


  • Espero que estés feliz y que todo esté bien en tu vida.

  • Te deseo todo lo mejor.

  • Me importas y quiero que seas feliz.

  • Deseo verte crecer.

  • Que tu vida esté llena de bendiciones.

  • Que en tu vida haya abundancia de todo lo bueno.

  • Que estés feliz y en paz.

Técnica 15: Desea el bienestar del otro.

Como viste en la técnica anterior cuando deseas el bienestar de las demás personas se activa en tu cerebro el área que juega un papel clave en la empatía. 


Desearle a los demás bienestar es una forma de mostrar empatía y compasión, sin embargo, para que esto funcione tu deseo debe ser genuino.


Por eso, primero puedes usar la meditación para sentir empatía y después puedes decirle a las personas que les deseas lo mejor, o que deseas su bienestar.


Lo que las investigaciones revelan es que las personas que diariamente dedican tiempo a desear lo mejor para sí mismas y para los demás, crean una sensación de tranquilidad, amabilidad y mayor bienestar. 


Puedes desearle bienestar a los demás como una forma de conectarte con la empatía y mostrar compasión.


Puedes hacerlo mentalmente en silencio, así como puedes expresarlo verbalmente.


Si lo haces mentalmente, puedes aprovechar diferentes momentos del día para desear lo mejor, lo cual te tomará tan solo unos segundos.


Por ejemplo, si te vas a reunir con una persona con quien tienes una relación difícil, justo antes de entrar a la reunión puedes decir mentalmente:


“Deseo el bienestar de esta persona. Deseo que esté en paz y feliz”.


Si ves en la calle a una persona que hizo algo que te molestó, puedes decir mentalmente:


“Deseo el bienestar de esta persona. Deseo que esté en paz y feliz”.


Inclusive, si recuerdas a una persona que te produce sentimientos de dolor, enojo, o resentimiento puedes pensar:


“Deseo que encuentre paz interior”.


También puedes expresar tus buenos deseos a las otras personas de forma verbal o escrita.


Por ejemplo, al saludar y despedirte de los demás, al escuchar a otros, al dar retroalimentación, y al usar un lenguaje apreciativo.

Técnica 16: Alivia el sufrimiento de los demás.

La verdadera compasión es empatía llevada a la acción, porque no solo sientes el malestar de los demás, sino que este malestar te conmueve y te lleva a tomar acciones para ayudarlos a aliviar su sufrimiento.


Acciones para ayudarlos a sentir más bienestar.


Existen diferentes formas en las que puedes ayudar. 


Por ejemplo, puedes orar por una persona, enviarle energía positiva o visualizarla en paz.


Puedes ser generoso/a con tu tiempo y escuchar a esa persona activa y empáticamente. A veces solo con escuchar ya estás ayudando.


También puedes validar sus emociones y demostrar aprecio a través de tu lenguaje verbal y no verbal.


Por ejemplo, una sonrisa, un reconocimiento, un abrazo. 


Además, puedes hacer seguimiento y estar pendiente de esa persona, llamándola, chequeando cómo sigue o simplemente compartiendo tiempo.


En general, fortaleces tus relaciones cuando estás pendiente del bienestar de las personas y les demuestras que te importan. 


Además puedes ofrecer tu apoyo, utilizando preguntas o frases como las siguientes:


  • ¿Cómo puedo ayudarte?

  • ¿Qué necesitas?

  • ¿Hay algo que pueda hacer para que te sientas mejor?

  • Cuenta conmigo. 

  • Aquí estoy para ti.

  • Dime si hay algo que pueda hacer para ayudarte, y haré lo que esté a mi alcance.

  • Con mucho gusto te colaboro en lo que me sea posible.

  • Cuando quieras hablar estaré feliz de escucharte.


Si quieres desarrollar tu habilidad de mostrar compasión, puedes poner atención a las oportunidades que se presentan día a día para ayudar a las personas.


Por ejemplo, una llamada telefónica a un ser querido que está pasando por un momento difícil.


O ayudar a uno de tus colaboradores o compañeros de equipo con alguna tarea que requiera tu apoyo.

Una coach certificada puede darte feedback y ayudarte a identificar qué es eso que te impide mostrar empatía y compasión.


Puede ayudarte a encontrar nuevas formas de pensar, sentir y actuar que te permitan conectarte con la empatía y actuar compasivamente.


Eso sí, es muy importante que elijas a una verdadera coach.


Como explicaba en una de mis columnas en Forbes Magazine, no todo aquel que se dice llamar coach realmente lo es. 


Muchas personas se auto titulan como coaches, sin tener una formación y certificación válida para realizar coaching.


Si quieres elegir un verdadero coach puedes revisar la siguiente sección de nuestra guía sobre coaching:  Consejos a la hora de contratar un coach.


Adicionalmente, puedes tomar nuestro curso gratuito de desarrollo del liderazgo, donde tratamos la empatía y otros aspectos claves para liderarnos con éxito a nosotros mismos y ser líderes emocionalmente inteligentes.


Hemos creado este curso, porque deseo que muchas más personas se beneficien de mi experiencia trabajando como coach con miles de profesionales, líderes y equipos. Accede a nuestro curso gratuito aquí:


Técnica 17: Coaching.

Otra forma en la que puedes desarrollar la empatía y la compasión, así como tus habilidades sociales y tu inteligencia emocional, es trabajando con una coach certificada, que tenga la formación y experiencia para ayudarte a desarrollar tus habilidades blandas.


Como lo demuestra la investigación de Boyatzis y Goleman, existe una gran brecha de desempeño entre líderes socialmente inteligentes y líderes que todavía no han llevado a un nivel óptimo sus habilidades sociales. 


Y la forma de desarrollar esas habilidades es cambiando tu comportamiento.

Escrito por Melanie Amaya. 

Executive Coach y CEO de Amayaco

Por último, te invito a que trabajes en tu crecimiento interior y espiritual.


A que te conectes con la energía de amor y sabiduría que habita en ti, y la saques a la luz. 


Porque cuando generas espacios para conectarte con tu dimensión espiritual, encuentras paz y empoderamiento en tu interior.


Cuando buscas convertirte en lo mejor de ti, en tu Ser más elevado,
mejoran tus relaciones, resultados y liderazgo, y dejas una huella positiva en el mundo.